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Por La Hora de King Kong · 1 min de lectura
Tres temporadas consecutivas peleando el descenso, 48 derrotas en 89 partidos y una historia que parece repetirse hasta el absurdo. Después de salvarse gracias a las sanciones de Barnechea y Santiago Morning, el Uní Uní podría encontrar en la desafiliación de San Marcos de Arica su tercer salvavidas administrativo en tres años.

Lo de Unión San Felipe ya parece una broma de mal gusto. Un equipo que lleva tres temporadas instalado en el fondo de la Primera B, que pierde más partidos de los que compite con éxito y que, pese a sus paupérrimos resultados deportivos, está a las puertas de conseguir algo extraordinario: mantenerse por tercer año consecutivo en la categoría gracias a las sanciones que reciben otros clubes.
Una verdadera oda a la mediocridad del fútbol chileno, donde perder sistemáticamente no siempre significa descender y donde los escritorios terminan siendo tanto o más determinantes que los resultados dentro de la cancha.
La historia comenzó en 2024. Unión San Felipe completó una campaña desastrosa, con apenas 26 puntos en 30 partidos, seis victorias y 16 derrotas. Números que perfectamente pudieron condenarlo a Segunda División, pero que terminaron siendo suficientes para sobrevivir gracias al castigo administrativo que dejó a Barnechea en el último lugar de la clasificación.
Un año después, la historia se repitió con una precisión casi cómica. En 2025, el Uní Uní terminó penúltimo con 30 unidades, nuevamente con 16 derrotas en 30 compromisos. Esta vez el salvavidas llevó el nombre de Santiago Morning, castigado con la resta de nueve puntos por incumplimientos previsionales. Los microbuseros acabaron con 29 puntos y descendieron, mientras San Felipe celebraba otra permanencia.
Y cuando parecía imposible repetir semejante libreto, llegó 2026. A falta de una fecha para terminar el campeonato, Unión San Felipe marcha decimoquinto con apenas 23 puntos, cinco triunfos, 16 derrotas y una diferencia de gol de -34. Una campaña incluso peor que las dos anteriores, con apenas 19 goles convertidos en 29 partidos.
Sin embargo, el martes llegó una noticia que podría cambiarlo todo. La Primera Sala del Tribunal de Disciplina de la ANFP resolvió, por seis votos contra uno, desafiliar a San Marcos de Arica, luego de acoger una denuncia por inconsistencias en la documentación financiera presentada por el club nortino.
Y hay un detalle que hace todavía más llamativa esta historia: Unión San Felipe participó como tercero coadyuvante en la denuncia contra San Marcos, al igual que Rangers y Deportes Santa Cruz.
Si la desafiliación queda firme, el conjunto ariqueño perderá la categoría y San Felipe podrá respirar nuevamente, independientemente de lo que suceda en la última jornada. Eso sí, la resolución todavía puede ser apelada ante la Segunda Sala del Tribunal de Disciplina.
Los números permiten dimensionar la magnitud del fenómeno. Entre 2024 y 2026, Unión San Felipe ha disputado 89 encuentros de Primera B, sumando apenas 79 puntos de 267 posibles. Ha ganado 19 partidos y perdido 48, con un rendimiento cercano al 30%.
Es decir, en tres temporadas ha perdido más de la mitad de sus partidos y, aun así, podría mantenerse en el fútbol profesional de ascenso sin necesidad de una recuperación deportiva que justifique semejante supervivencia.
Por supuesto, las sanciones contra Barnechea, Santiago Morning y San Marcos de Arica responden a situaciones reglamentarias que deben ser investigadas y castigadas cuando corresponde. El problema no es que se aplique el reglamento, sino que el fútbol chileno haya llegado a un escenario en que las irregularidades administrativas de unos terminan compensando, año tras año, los fracasos deportivos de otros.
Tampoco se trata de responsabilizar a Unión San Felipe por las faltas ajenas. El club simplemente se beneficia de las consecuencias que establece la normativa. Pero resulta imposible ignorar la dimensión deportiva de una institución que, durante tres campeonatos consecutivos, ha sido incapaz de alejarse de la zona de descenso.
Barnechea en 2024, Santiago Morning en 2025 y, si se ratifica el fallo, San Marcos de Arica en 2026. Tres temporadas, tres salvavidas administrativos y un protagonista que no cambia. Unión San Felipe puede estar a punto de conseguir una permanencia histórica. No por sus goles, sus triunfos ni sus actuaciones memorables, sino por una insólita capacidad para sobrevivir al desastre deportivo. Una historia que retrata, como pocas, las contradicciones de una Primera B donde el descenso se disputa en la cancha, pero demasiadas veces termina resolviéndose en los tribunales.
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