En medio de la profunda crisis que vive el fútbol chileno ilustrada por la seguidilla de partidos suspendidos, los escritoriazos que tienen el Ascenso en vilo y el despelote que dejo la FIFA con el rayado de cancha para la Federación (ni hablar del escape de Marcelino de la selección) Pablo Milad habló en una ceremonia de alianza comercial con un retail. El presidente de la ANFP elevó su labor en Quilín: "Hemos trabajado, hemos reestructurado todo hace varios años para tener una base que no teníamos".
Luego explicó porqué se quedó al frente de la ANFP pese a la crisis cada vez más profunda. "Habría sido muy fácil renunciar, no clasificamos, yo renuncio me voy para mi casa. Eso no es un sentimiento deportista, de luchador. Enfrentar la situación, era poner la cara, de hacer cambios... y eso se refuerza hoy con esta alianza con Falabella (sic)". En definitiva, cualquier cosa. Si Milad cree que los problemas de su gestión se limitan a clasificar a o no a un Mundial, la verdad es que no hay salida.