La disputa por la nueva institucionalidad del fútbol chileno sumó un nuevo capítulo. La ANFA envió este 15 de septiembre una carta al ministro del Deporte, Francisco Riveros, para marcar distancia del memorándum que la ANFP había remitido cinco días antes respecto de los efectos de la Ley 21.824.
El documento está firmado por Justo Álvarez Gil, presidente de la ANFA y vicepresidente de la Federación de Fútbol de Chile, y Alfonso Carrillo Gatica, secretario de la asociación amateur y también vicepresidente de la Federación. El escrito cuestiona directamente que la presentación de la ANFP pueda ser considerada como una postura de todo el fútbol chileno.
La ANFA recuerda que la Federación está integrada de manera paritaria por sus dos socios históricos, ANFP y ANFA, por lo que sus posiciones institucionales requieren el acuerdo de ambos estamentos. Según señala, el memorándum enviado al Gobierno “no ha sido discutido, votado ni acordado válidamente” en las instancias correspondientes.
Por eso, el fútbol amateur establece una diferencia categórica: el informe “no representa la visión de la Federación”, sino exclusivamente las posturas de la ANFP. Además, recalca que la ANFA representa a más de 4.690 clubes a lo largo del país y que no comparte la totalidad de las conclusiones planteadas desde Quilín.
La respuesta también entra al fondo de los reparos jurídicos de la ANFP. La ANFA descarta, entre otros puntos, problemas respecto de la competencia disciplinaria, la exigencia territorial y el número de clubes, la votación proporcional y la conformación de las comisiones contempladas por la nueva normativa.
También rechaza que exista riesgo para la continuidad jurídica de la Federación. Según su interpretación, la ley no obliga a fundar una organización desde cero, sino a adecuar la corporación existente, por lo que no estaría amenazada su identidad legal ni el patrimonio histórico acumulado desde 1895.
En el cierre, la ANFA llama a una implementación colaborativa de la nueva institucionalidad y sostiene que el proceso no debe quedar condicionado por elecciones o intereses particulares. “La gobernanza del fútbol nacional debe anteponer el desarrollo de la actividad por sobre cualquier aspiración de control político o administrativo”, señala.
Así, la discusión por la nueva estructura del fútbol chileno expone una diferencia profunda entre sus dos principales estamentos. La ANFA no sólo rebate varios de los reparos planteados desde Quilín, sino que deja instalada una definición central: la ANFP no puede presentar su posición particular como la postura de la Federación de Fútbol de Chile.