ColumnasRonald Valladares también es víctima
¿Puede la maquinaria del fútbol chileno convertir a un juvenil promisorio en un delincuente? No del todo, pero si ayudar mucho.
Por Juan Cristóbal Guarello · 2 min de lectura
Hace diez años el ex dirigente de Calera se escapó a Estados Unidos luego de negociar el estatus de testigo protegido en el caso FIFA Gate. Por carambolas había obtenido la presidencia de la ANFP, la embriaguez del poder y el dinero le hicieron caer tan tan rápido como subió.

Como se dijo en otro informe, Sergio Jadue Jadue, para este columnista, es uno de los peores presidentes que ha tenido el fútbol chileno. El hombre equivocado en el momento correcto. No el peor gracias a la catastrófica gestión de Rolando Molina entre 1983 y 1984. Hace diez años exactos, mientras Chile se enfrentaba a Uruguay en Montevideo por las eliminatorias rumbo a Rusia 2018, Jadue tomaba el vuelo con destino a Nueva York para entregarse al FBI. Su salida de Chile fue caótica, en medio de carabineros, cámaras, micrófonos y empujones. La noticia de su renuncia a la presidencia de la ANFP se había sabido, otra vez, a minutos que Chile enfrentara a Colombia el 12 de noviembre. El rumor corría por las atiborradas gradas del Nacional y un par de fuentes al interior de Quilín lo confirmaron mientras el partido comenzaba.
Como el cuento El Muerto de Borges, a Sergio Jadue lo pusieron como jefe de la banda de cuatreros sólo para verlo morir mientras él vivía en la ilusión del poder absoluto. "Le han permitido el amor, el mando y el triunfo, porque ya lo daban por muerto" escribe Borges sobre Otárola en la magnifíca narración parte de El Aleph. Había llegado de casualidad a la presidencia de la ANFP el 2011 debió a la guerra de resquicios reglamentarios que dejaron a Harold Mayne-Nicholls y Jorge Segovia en el camino. Mientras el dueño de Unión Española estuvo a su lado, manejó con cierta discreción el fútbol chileno. Pero una vez que Segovia se esfumó a España debido al escándalo de las acreditaciones, Jadue se entregó al poder. Y murió como murió Otárola en la ficción.
Nada que perder y todo por ganar, eso debió pensar Jadue cuando fue admitido en palacio por Nicolás Leoz y Julio Grondona, ese el reino mágico de la Conmebol. "Come y calla" le habría dicho el padrino del fútbol argentino cuando le explicó el esquema de coimas y cortes de cola en la venta de derechos de televisión. Y Jadue comió y calló, por un rato. Luego los agentes del FBI le abrieron la boca por años, sacando todo lo que había sobre el esquema de corrupción en Luque: nombres, cifras, fechas, lugares, caras... cuando ya no quedaba nada que raspar, lo abandonaron sin cargo, sin pena, sin historia.
En el golf existe un término llamado "mulligan". Se refiere que, al comienzo de una ronda recreativa, no campeonato, el jugador puede lanzar un segundo tiro en el tee del hoyo uno, si el primero sale muy malo ¿Qué haría Jadue si le dieran un "mulligan" en la vida? ¿Aceptaría los sobornos y se subiría gracilmente a la máquina de corrupción que era la Conmebol? ¿O diría educadamente "no gracias"? Dos millones de dólares, dicen, recibió Sergio Jadue Jadue en platas negras.
La tentación es muy grande para quien persiguió con tanto afán el reconocimiento y la fortuna. Pero ese "no" hipotético, esa ucronía, hubiese sido infinitamente más valioso. Jadue quedaba limpio, con la gran mayoría de los dirigentes de la Conmebol tras las rejas, obligado, a lo más, a declarar por exhorto desde la comodidad de su oficina en Quilín. Era entonces el fútbol chileno una industria próspera, con millones de dólares manando de la selección chilena y el CDF. Ese "no" significaba un salto gigantesco en la carrera de Jadue dentro de la Conmenol y la FIFA. Tal vez lo tendríamos felizmente instalado en Luque, comandando el fútbol sudamericano. Claro, si no te pusieron la maleta abierta con los dólares fragantes, es fácil decirlo. Sobre todo, diez años después.
https://lahoradekingkong.cl/informes/alonso-el-mejor-molina-el-peor-milad-peleando-el-descenso
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