La semana pasada en estas páginas advertimos que Colo Colo había tirado la toalla. Los dos días libres que dio Fernando Ortiz, y que Vidal aprovechó escapándose a Brasil, eran síntoma de que el equipo había cerrado la temporada 2025. Lo que venía era un extra: podía clasificar a la Sudamericana o podía no hacerlo. Ya era cosa del azar.
La tarde del lunes el diagnóstico se plasmó en la cancha. Colo Colo duró hasta el segundo gol. Después de que Lucas Cepeda la mandó a la red a los 69 minutos, se cerró el boliche y Dios dirá. Desde ahí Limache, no Palmeiras, aplicó ritmo y se llevó puesto a un equipo blanco reventado, sin piernas ni aplicación para sostener el resultado contra un club que pelea el descenso.
¿Cómo explicar que esta plantilla millonaria de Colo Colo se cansa a veinte minutos del final? ¿Cómo un equipo tan publicitado donde Cepeda "está listo en el Bologna", Pizarro "es mirado desde Europa" o "la calidad de Vidal sigue vigente" parece peor preparado que un cuadro armado con jugadores del Ascenso y Segunda Profesional?
Durante casi la totalidad de la temporada la prensa complaciente ha estado buscando la quinta pata del gato con paparruchadas como las señaladas en el párrafo anterior. Basta de humo. Esto se jodió. Este plantel cuesta 2.5 millones de dólares mensuales. Demasiado caro para quedarse sin aire y dejarse pelotear impunemente por un equipo que vale cinco veces menos, pero que corre cinco veces más.
Y luego Fernando Ortiz. Entró a la cancha dando "gimme five" a los niños que estaban alrededor del túnel. Muy lindo, pero en el juego ¿Qué? Más o tal vez menos de lo mismo. Si un entrenador no puede mandar en el camarín de nada sirve la pinta, la amabilidad y el carisma.
Finalmente Aníbal Mosa. No aprende. El 2018 Barroso se le paró de manos a Pablo Guede y llevaron a Tito Tapia para que el plantel no molestara y comiera pizza. Terminó sexto. Fuera de todo. Ahora el malandrín de Almirón dejó la casa patas para arriba y trajeron un entrenador que... no sé, no tengo cómo calificarlo ¿Es bueno? ¿Es malo? ¿Es?
Un absurdo todo. Luego ganan un partido de morondanga por ahí, y andan tapando bocas.
PD: Mientras el equipo necesita un tanque de oxígeno para no morir a los 70 minutos, los mandriles se revientan a puñaladas en la tribuna. Todo muy mucho.