ColumnasRonald Valladares también es víctima
¿Puede la maquinaria del fútbol chileno convertir a un juvenil promisorio en un delincuente? No del todo, pero si ayudar mucho.
Por Juan Cristóbal Guarello · 2 min de lectura
La derrota 4-1 con Nueva Zelandia debió producirse el viernes con Cabo Verde, donde once contra once los africanos nos estaban dando un baile. Chile no juega a nada y lo único que hace es acumular partidos contra rivales de escasa monta donde no se ve mejora alguna. Acá los únicos que ganan son un grupo de represantes

"Sí tu te quedas solo con el resultado lo puedes tomar como retroceso, Lo cierto cuando generas un cambio de jugadores, de plantel y haces una renovación, quedas expuesto a estas cosas contra un rival que va a jugar un Mundial. Esa es la realidad. Ni tan bueno ahora que llevábamos esta seguidilla de partidos, ni tan malo cuando perdimos", Nicolás Córdova intentaba dibujar una explicación luego de ser vapuledado por Nueva Zelandia en Auclaknd. Los oceánicos llegaron al partido con siete derrotas en ocho partidos y el lugar 85° en el ránking FIFA.
Estar clasificado al Mundial en la actualidad no te garantiza ser un cuadro muy exigente. Bolivia, prácticamente una selección de la liga local, está a un paso de lograr el pasaje al torneo jugando una definición con Irak, en guerra. No, Córdova, no es parámetro. La expulsión de Darío Osorio esta madrugada incide en el trámite pero no explica que los goles de neocelandeses hayan sido en su mayoría con pelota parada. No es que te agarraron en inferioridad numérica por tener un hombre menos, es que trabajaste mal las pelotas paradas y nadie sabía a quién marcar.
La llegada de Nicolás Córdova a la selección adulta fue un interinato disfrazado. Es decir, por abaratar costos, Pablo Milad se jugó por el entrenador de la selección Sub 20 pese al lamentable papel que hizo en el Mundial de la categoría donde salió por la ventana luego de ser goleado por México en Valparaíso.
Lo de Córdova siempre fue sospechoso. Cuando Gareca colgaba de una pitilla, él estaba ahí, ofreciéndose con sus "métricas", pero, además, con el poderoso respaldo de la Agencia Vibra. Hay demasiados rastros donde se ve la mano de estos representantes y en esta gira quedaron cuatro muy evidentes: la nominaciones de Ignacio Saavedra e Igor Lichnosvky, la salida de Iván Román contra Cabo Verde cuando los desastres los provocaba Benjamín Kuscevic y la incorporación camufalada de Manuel Suárez al equipo técnico. Y como estas hay más.
Escondidos tras una serie de cuatro triundos consecutivos contra un Perú con jugadores locales y técnico interino, Rusia castigado por la FIFA y Cabo Verde (73° en el ranking FIFA), el famoso trabajo y renovación de plantel de Córdova ha sido más un eslogan que una realidad. Además, es obligatorio ¿A quién iba a poner? ¿Chales Aránguiz? ¿Fernando Zampedri? En esa línea ¿Por qué no jugó Tomás Gillier uno de los amistosos? Las formas de la renovación son bien discutibles.
La selección chilena no va para ninguna parte. No ha avanzado un milímetro desde que quedó eliminada del Mundial con Gareca. El equipo sigue siendo un rejuntado que más parece tener el objetivo de vender jugadores que de ir logrando algún funcionamiento mínimo. Basta de perder el tiempo. Y Nicolás Córdova, basta de esconderte: solo hablas cuando estás a diez mil kilómetros de Santiago y hay apenas dos reporteros. Pecho a las balas...
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