Tanto miedo se le tienen a las barrasbravas, que a la hora de programar, organizar y, Dios mediante, jugar la Supercopa, se esgrimen todo tipo de argumentos enrevesados y falsos para no ir directamente al problema: la violencia de un grupo pequeño, pero lo suficientemente fuerte como para condicionar de manera permanente y destructiva toda la actividad.
Que el partido entre Colo Colo y Universidad de Chile se tenga que jugar en septiembre cuando estaba programado para enero, en el Estadio Santa Laura en plena remodelación, con público limitado en cantidad y edad no es culpa de la torpeza y nula gestión de la ANFP, no del todo, es producto del pavor que producen estos violentos que han transformado las gradas en su campo de recreo privado, su reñidero festivo permanente.
Es tanto el miedo que provocan las hordas sin rostro que incluso la prensa debe "colaborar" con un esfuerzo nada desdeñable: el domingo hay que llegar cuatro horas antes a Santa Laura porque el perímetro de seguridad será, literalmente, sellado. Miren, yo tengo 51 años de ir a la cancha y 36 se ejercer en medios de comunicación. Ya vi todo. A esta altura no estoy dispuesto a mamarme ese absurdo porque el estado, los clubes y la ANFP, están con el poto a dos manos y sin llamar las cosas por su nombre: "El chantaje de las barras nos tiene de rodillas". Es rizar el rizo.
O los partidos se programan como se deben o no se juegan simplemente. Basta de circo con el alcalde suspendiendo obras y el rifirrafe de dirigentes que quieren pero no quieren jugar. Digan la verdad: le tienen miedo a las barras. Las mismas que promueven, avalan, aplauden y admiran. Aunque sea a la fuerza y por miedo histérico. Ganaron. Ellos mandan. Y todos debemos ponernos a sus órdenes.
Claro, después te dejan fuera de la Copa Libertadores, te obligan a jugar en estadios vacíos, te revientan con multas millonarias de la Conmebol. El daño es palpable. Pero, claro, mejor seguir arrodillados y desangrando a los clubes que reconocer la verdad, y, desde ahí, comenzar a solucionar este cáncer.
En La Hora de King Kong hicimos una encuesta donde votaron más de 2.600 espectadores. El 95% estuvo por erradicar completamente las barras (49%) o sacar a todos los violentos (46%). Sólo un 5% de mentecatos votó por los mandriles y su fiesta. Hagan su propia encuesta señores, verán como una minoría nos tiene secuestrados.