ColumnasRonald Valladares también es víctima
¿Puede la maquinaria del fútbol chileno convertir a un juvenil promisorio en un delincuente? No del todo, pero si ayudar mucho.
Por Juan Cristóbal Guarello · 2 min de lectura
En el fútbol profesional chileno suspender partidos se volvió una costumbre dañina y viciosa. Universidad de Chile entró en conflicto con la ANFP porque debía jugar jueves, domingo y jueves. Lo normal en cualquier parte.

Para que nadie se confunda les daré el calendario de partidos que tiene Palmeiras en octubre: miércoles 1 vs Vasco da Gama (3-0), domingo 5 vs Sao Paulo, domingo 11 vs Juventude, miércoles 15 vs Bragantino, Domingo 19 vs Flamengo, jueves 23 vs Liga por la Libertadores, domingo 26 vs Cruzeiro y miércoles 30 vs Liga en la revancha de las semifinales de la Libertadores. Total: siete partidos en treinta días. Con el agravante que en el plazo de una semana se enfrenta a sus dos rivales directos en la lucha por el Brasileirao (Cruzeiro y Flamengo) y debe viajar a Quito en el medio para jugar la Copa. Es decir, tres finales en siete días.
¿Alguién de club paulista pidió suspender? Ni pensarlo, el jugador e hincha brasileño saben que club que se respete tiene 70 partidos al año.
Veamos qué tiene la U el mismo octubre: viernes 10 vs Palestino, jueves 23 vs Lanús, domingo 26 vs Universidad Católica y jueves 30 vs Lanús. Cuatro partidos con el detalle que tres de ellos se juegan en Santiago y no implican viaje alguno. Pese a que nadie puede motejar esta serie de partidos como "maratónica", Universidad de Chile entró en guerra con la ANFP porque el duelo frente a la UC no fue suspendido. Alegan que en otros momentos en Quilín le aplazaron partidos a Colo Colo por el Centenario y a Palestino por lo apretado del calendario.
Si es por esos antecedentes la U tiene razón, pero si miramos las cosas con un poco de sentido, queda claro que en Chile los dirigentes desbarrancaron. No sólo los de la U. En Colo Colo Javier Almirón vivía llorando suspensiones para que el equipo "descansara". Por algo se tomaron vacaciones en la playa a mitad de año. En la U, que también hubo vacaciones y se ha notado en el segundo semestre, entienden que si Colo Colo tiene el vicio de suspender, y la ANFP la cobardía de aceptarlo, ¿por qué ellos no?
Ya la U no quería jugar la Supercopa porque el jueves siguiente viajaba a Lima para enfrentar a Alianza. En la suma chica de los dirigentes, y con una derrota en el Monumental reciente, estaba el miedo de perder ambos partidos. Alegaron cualquier cosa: seguridad, calendario, cansancio. Al final la U ganó la Supercopa y logró un punto fundamental en Lima. No se entiende. Como tampoco se entiende que Gustavo Álvarez, alineara suplentes contra La Serena cuando después de ese partido el equipo iba a estar catorce días sin jugar un duelo por los puntos. No se vayan a cansar los cabros.
Si vamos a suspender por cualquier cosa mejor que no se juegue de una. Después no se extrañen que el fútbol chileno esté hecho, y no es metáfora, mierda.
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