ColumnasRonald Valladares también es víctima
¿Puede la maquinaria del fútbol chileno convertir a un juvenil promisorio en un delincuente? No del todo, pero si ayudar mucho.
Por Juan Cristóbal Guarello · 2 min de lectura
El cuadro celeste absorbido por la multinacional Bragarnik hace pocos meses ya muestra claros síntomas de "zombificación": pese a jugar Copa Libertadores apenas ha incorporado un jugador... y de Unión Calera.

En el medio chileno los controladores no suelen ser muy delicados a la hora demostrar sus intenciones y movimientos. Amparados por una Ley de Sociedades Anónimas extremadamente flexible y nada punitiva, reconocer que un representante de jugadores es dueño de tal o cual club sale gratis. El año pasado el empresario Christian Bragarnik contó en el programa de Varsky que ya no era dueño de Unión Calera y a los pocos meses le compró OHiggins de Rancagua a la familia Abumohor.
El temor de los hinchas celestes era muy lógico: que hiciera con OHiggins lo que hizo con Calera junto a los hermanos Pini. Esto es, transformar al Capo en un escaparate y un lugar de paso de los cientos de jugadores y entrenadores que tiene en su nómina. Un club sin ambiciones deportivas, que no corra peligros en la tabla, pero que tampoco se encumbre demasiado. Ahí, calmado entre el 8º y el 13º lugar, que perder sale caro, pero ganar también sale caro.
Pues bien, estos temores de los hinchas están plenamente justificados. La primera señala fue la salida de Francisco Meneghini. Paqui, enfrentado con Bragarnik desde la época de Defensa y Justicia, cuando se negó a ser representando por el poderoso empresario, sabía que con el cambio de propiedad debía buscar otro club. Poco valía, en la dinámica de la estructura fútbol-zombie, haber salido tercero y clasificar a la Copa Libertadores con un plantel corto.
La llegada de Lucas Bovaglio por Paqui es otra señal. Sin complicarse demasiado, Braga echó mano de un entrenador de su corral, tiene más de cien según una investigación periodística, que fuera económico y estuviera a mano. Pero que el ex técnico de Palestino no pida jugadores o se ilusione demasiado con armar un plantel competitivo o meterse en la fase de grupos de la Copa Libertadores. Los jugadores los eligen otros, más arriba de él y más arriba del mismo Matías Ahumada, presidente designado por la organización.
Para la complicadísima llave de la Fase 2 de la Copa que se jugará entre el 18 y 24 de febrero contra Bahía, hasta el momento OHiggins ha contratado un solo jugador: el esforzado Jorge Peña de... Unión Calera. Que, además, llega para ser suplente de Omar Carabalí. Por el momento no hay ni siquiera rumores en Rancagua. Pero, calma, conociendo a la organización Bragarnik, de un día a otro te pueden caer siete argentinos con 36 años de promedio de edad y el mismo promedio de lesiones en la rodilla. Pero con grandes temporadas como el 2013 o el 2016. Es cosa de tener paciencia.
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