ColumnasRonald Valladares también es víctima
¿Puede la maquinaria del fútbol chileno convertir a un juvenil promisorio en un delincuente? No del todo, pero si ayudar mucho.
Por Juan Cristóbal Guarello · 2 min de lectura
El rechazo de Francisco Crovetto a ser Ministra del Deporte del futuro gobierno dejó un tema crítico sobre la mesa: cuánto afectarán a la actividad los millonarios recortes prometidos por Kast.

Quedan exactamente dos meses para que José Antonio Kast asuma la presidencia de Chile y, como se lee, hay muchas vacantes por llenar. Algunas, como el caso del Ministerio del Deporte, fueron dejadas para el final y, ante la urgencia de plazos que se acortan, da la sensación de que empezaron a disparar a la bandada buscando algún famoso que se vea bien en los medios y sobre todo en las redes sociales. Erika Olivera, Marco Oneto, Claudio Bravio, Natalia Ducó y la medallista olímpica en París Francisca Crovetto. La tiradora en skeet conversó con Kast y agradeció la invitación, pero de inmediato, junto con declinar el ofrecimiento debido a que todavía es una deportista activa, lanzó una advertencia:
"Entiendo el tema de reducir el gasto fiscal, pero creo que el ministerio merece el gol que tiene, sobre todo con los desafíos que tenemos como país (...) Hicimos unos Juegos Panamericanos y Parapanamericanos espectaculares y estamos en la terna final para poder albergar los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2030. Entonces, fusionar el ministerio puede diluir un poco la fuerza que está teniendo el deporte”.
Se refiere a uno de los caballitos de batalla de la campaña de Kast, que es una reducción del gasto fiscal en la astronómica cifra de 6.000 millones de dólares. Por descarte, al deporte le va tocar aportar un trozo grande de ese recorte. Incluso se habla de fusionar el ministerio, creación del primer gobierno de Sebastián Piñera, con otra cartera (en la dictadura Digeder funcionaba al amparo del Ministerio de Defensa por ejemplo).
Acá hay que ser claros: las medallas olímpicas, los triunfos, los podios, los campeonatos mundiales, el desarrollo deportivo competitivo, el trabajo con niños, los entrenadores de nivel, la tecnología deportiva, los implementos, los viajes, el desarrollo integral, los centros de alto rendimiento... todo, cuesta mucho dinero. Y hay que elegir, porque no se puede estar en los dos lados. O se gasta para ganar o se ahorra para perder. Listo. Hay que saber invertir y saber gastar, y para eso se necesita una planificación donde se funciona la pericia de los planificadores, el aporte de la empresa privada y el dinero del estado. Ejemplo: Brasil.
En palabras simples: para ganar hay que tener una política deportiva integral y robusta, no un personaje famoso en el ministerio. Tampoco, acá le corto la cabeza de entrada a los fantasiosos, te va a financiar la empresa privada. Sobre todo en Chile donde se invierte sobre seguro. A lo más aportan con un dinero complementario y no mucho más. El resto es chiflota.
En el programa de gobierno de José Antonio Kast no se habla de deporte competitivo en ninguna parte. Hay una propuesta, muy loable, llamada "A mover Chile", que apunta a recuperar multicanchas barriales y el deporte comunitario. También aumentar las horas de educación física en los colegios. Excelente. Pero también se ve que no va a haber ninguna inversión en deporte. Cero peso. Y si uno es un poco más agudo, es claro que "a mover Chile" es precisamente, "recuperar", es decir, usar lo que ya hay porque no va a construir nada nuevo. Siendo bien pensado, creo que el plan es una política de salud pública más que nada. Insisto, está muy bien, pero no compete al Ministerio del Deportes sino al de Educación o Salud.
Entonces ¿Cómo enfrentará Chile los próximos desafíos deportivos de alto rendimiento? Santa Fe 2026 (Odesur), Asunción 2027 (Panamericanos) y Los Ángeles 2028 (Olímpicos) por nombrar los más grandes. Pero en el medio a centenares de Sudamericanos, Panamericanos, Mundiales, Iberoamericanos, Copas del Mundo, Nacionales en más de cincuenta disciplinas. No va a ser tan fácil recortar sin saber qué se está haciendo. Después, los podios sin chilenos duelen y estar en la cola del medallero tiene un costo político nada desdeñable. Los campeones a costo cero no existen.
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