ColumnasRonald Valladares también es víctima
¿Puede la maquinaria del fútbol chileno convertir a un juvenil promisorio en un delincuente? No del todo, pero si ayudar mucho.
Por Juan Cristóbal Guarello · 2 min de lectura
A pocos meses de prescribir los delitos que podría haber cometido en Chile, el testigo protegido del FBI en el Fifagate prepara un retorno por todo lo alto: volver a la presidencia de la ANFP.

Alguien podría decir que Sergio Jadue no tiene ni Dios ni ley. Pero se queda corto. El ex presidente de la ANFP y de Calera no tiene límite alguno, en este mundo y en todos los que existan. No fue suficiente la huida por la ventana de Chile el 2015 luego de negociar con el FBI el estatus de "testigo protegido" y apuntar con el dedo a sus colegas de la Conmebol, los peces gordos que lo habían aceptado en la mesa de enjuagues, siempre y cuando se mantuviera callado y votara a todo que sí. Tampoco escarmentó con su imagen destruida por buenas razones, siendo un meme a esta altura, arquetipo de la picardía criolla, ladrona de gallinas y que se cuela en la fila del metro. Ni siquiera la pobreza que padeció en Miami, donde debió compartir habitación con su propia madre para abaratar costos, calmaron sus ansias. Es más, creo que la serie El Presidente, donde quedaba como un ladronzuelo al que Jorge Segovia mandaba como a un valet o junior, no le molestó demasiado; al fin y al cabo lo mostraban como un tipo simpático, sin maldad, entrañable en su pequeñas raterías.
Jadue, con algún titiritero que no ha sido develado, lleva un buen tiempo preparando su regreso por la puerta grande. Al menos eso piensa él. Desde su cuenta en X ha lanzado severas críticas en contra del manejo que su ex aliado y amigo Pablo Milad ha hecho de la ANFP. Milad, quien fue uno de los pocos que lo apoyó cuando cayó en desgracia y lo trataba de "primo en la intimidad", fue la forma en que Jadue volvió a la escena del fútbol chileno. Luego, en un podcast a propósito del aniversario de la Copa América 2015, se inventó el mérito de haber rotado la organización del torneo con Brasil pese a que esto había sido pactado entre Michele Bachelet y Lula da Silva el 2009, cuando el calerano era un don nadie en el fútbol chileno. En la misma plataforma, Sergio Jadue realzó mucho su importancia a la hora de manejar arbitrajes y calendarios para favorecer a Chile en detrimento de Brasil y Argentina.
Casi todas estas afirmaciones son fácilmente desmontables usando la herramienta más básica de todas: el archivo. Sin embargo la "gallada" no está para sutilezas ni datos precisos. Sergio Jadue ese ese pelado divertido, un poco histérico, caricaturesco y llano que llevó a Chile al Top Ten del Ránking FIFA y a ganar su primera Copa América. Y él lo sabe, entre el hincha común y corriente, su imagen no está tan deteriorada como sus atencendentes señalan.
Pero la apuesta sube la puntería. Embriagado por sus más de cien mil seguidores en redes sociales, que de seguro lo cubren de elogios en casa publicación, Jadue tiene grandes sueños: retomar la presidencia de la ANFP. Así se lo confesó a Milton Millas en una conversación privada. No importa que haya sido sancionado a perpetuidad por la FIFA el 2016 para ejercer cualquier cargo relacionado con el fútbol: desde dirigente hasta alcanzapelotas. La única forma de volver a Quilín es que la FIFA lo perdone, algo que no va a ocurrir. Por lo tanto el soñado regreso no pasa de ser un bluff. Uno de tantos en su vida.
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