Una selección insulsa y sin alma
El pecado de Nicolás Córdova armar un equipo sin identidad, que no transmite nada y parece una selección de algún país perdido en Europa del Este
Por Juan Cristóbal Guarello · 3 min de lectura
El ex presidente de la ANFP sigue dando entrevistas donde intenta cobrarse revancha del medio. Lo terrible, para él, es que todo lo que dice carece de importancia.

Lo peor que le puede ocurrir a un hombre que ha disfrutado las mieles del poder, aunque sea en un ambiente tan restringido y de poco vuelo espiritual e intelectual como el chileno, es quedarse sin un lugar en el mundo. Mientras Sergio Jadue fue presidente de la ANFP en medio de la prosperidad económica y deportiva, su figura tenía una envergadura dentro del entramado social y político en este país arrinconado. Cuando cayó en desgracia siguió siendo alguien, despreciado, sospechado, desacreditado, pero alguien al fin y al cabo. Un informante del FBI, una pieza dramática que estaba en el rifirrafe del FIFA Gate. Por un tiempo, en el estatus cinematográfico de testigo protegido, su figura era inquietante, esquiva, casi inaccesible. Había mucha expectativa de que, en determinado momento, Sergio Jadue se decidiera a hablar y soltara las claves del fútbol chileno develando los grandes misterios.
Pero cómo todo en la vida, y más en la dinámica actual, el mismo proceso del FIFA Gate fue perdiendo importancia y la relevancia de Jadue como testigo protegido se descubrió que era menor. Apenas un actor de reparto que con suerte sale en los créditos. En sintonía, las entrevistas que ha dado en los últimos meses lo han retratado como un tipo muy enojado, que dispara de chincol a jote, y sus palabras, además de ser contradictorias y apelar a muchas inexactitudes, no pasan de un ajuste de cuentas con el medio futbolístico chileno. Bielsa, Milad, Mayne-Nicholls, la prensa, la ANFP o el consejo de presidentes, todos han recibido su dosis de "furia jaduística".
Al final lo más interesante en las entrevistas de Sergio Jadue es lo que no dice: cómo fue la trama de corrupción en la ANFP, la Conmebol y la FIFA. Es decir, se trata de lo único que le queda en la bandolera a Sergio Jadue para ser tomado en serio. Mientras, se sigue hundiendo en la irrelevancia del personaje folclórico al que nadie mira con demasiada hostilidad. Al contrario, mantiene cierta simpatía lejana de los hinchas por la Copa América 2015. Es como esos viejos cantantes de Sábados Gigantes o el Festival de la Una, que tienen una canción que fue un éxito y llevan cuarenta años pasados de moda. Y para sobrevivir en la memoria, deben apalear al one hit wonder cada vez que le ponen en micrófono al frente, mientras se quejan con amargura del "pago de Chile".
El futuro de Sergio Jadue se vez más como integrante de un reality o panelista de un programa de farándula, que volviendo a ser actor relevante en el fútbol chileno. Digamos, como que meterse a un reality es casi el único camino que le queda para seguir figurando. El proceso de la no significación es demasiado visible, y hasta doloroso, a esta altura.
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