Debe ser sin duda el peor año del cuadro hispano en su vida. Una historia que muchos que actualmente administran el club parecen desconocer o de verdad no les importa. El 2025 no será fácil sacarlo de la cabeza para los hinchas rojos, y ese trastorno al parecer lo seguirá este inicio del 2026.
Es difícil pensar en algo orquestado para que todo se haga mal, pero en Unión se dio y se hizo, porque la ineptitud, torpeza y soberbia fueron los estandartes para sumergir al club en una ignominia histórica.
No bastó ese sufrimiento constante que tuvo al equipo en los últimos lugares de la tabla durante todo el campeonato o esa falta de determinación para cortar un proceso gastado como el de José Luis Sierra y sumar a uno incomprensible como el de Miguel Ramírez, que al final no varió en nada y causó más daño que el anterior.
Poco importó el festín de errores y aturdimiento empecinado realizados en el Estadio Santa Laura, patrimonio cultural y deportivo del fútbol chileno, con la fallida iluminación en primera instancia y el destrozo posterior del campo de juego por segunda vez en el año.
O jugar con esa ilusión delirante de permanecer en primera apuntando a resquicios legales, que por muy válidos, pusieron la imagen del club en la vitrina y desprecio ante el fútbol chileno. Y que al final no sirvió de nada.
Ahora cuando todo parecía enfocarse en lo realmente importante, como era armar un equipo competitivo para jugar en Primera B, Unión empezó a escribir una nueva página, la de farándula-deportiva.
Porque la llegada de Emiliano Vecchio empezó mal, con esa imagen audiovisual con el volante firmando un contrato a torso desnudo en la playa y terminó como muchos pensaban que sería… y lo fue.
Pero tal vez lo que más indigna a los hinchas hispanos, esos que vociferan a viva voz aferrados a la reja de la Catedral ganen o pierdan, es ese hermetismo exasperante que existe en la directiva, gerencia o presidencia áfona, esta última al parecer solo dedicada a ser un "posteador" de citas de grandes pensadores, pero que no da el ancho para hacer anuncios oficiales o tener una comunicación con una hinchada que está cansada de ser los protagonistas memes de la competencia del fútbol nacional.