ColumnasRonald Valladares también es víctima
¿Puede la maquinaria del fútbol chileno convertir a un juvenil promisorio en un delincuente? No del todo, pero si ayudar mucho.
Por Juan Cristóbal Guarello · 2 min de lectura
El entrenador de Colo Colo sabe que para mejorar la paupérrima campaña del 2025 necesita jugadores que rindan de entrada, pero el presidente del club otra vez anda haciendo negociosos por su cuenta con Vibra.

Advertencia: para el nivel del campeonato chileno Damián Pizarro podría funcionar. El listón está tan bajo y el mercado de pases 2026 tan pobre, que el casi inactivo delantero de ¿Udinese? ¿Le Havre? capaz rinda sólo corriendo derecho y definiendo al bulto, su especialidad.
Dicho esto, es un hecho que la vuelta de Pizarro a Colo Colo no fue una exigencia de Fernando Ortiz. Al contrario, cuando le dijeron que existía la posibilidad de contratarlo no mostró entusiasmo alguno. No come vidrio y tienen claro que su posición es frágil debido a que los objetivos del campeonato pasado no se lograron. Por lo mismo, apostar a que Damián Pizarro se reenganche, agarre ritmo, se ponga fino en el finiquito, se motive y sea desequilibrante (y no se lo lleve la noche con los amigotes en Santiago), es bastante arriesgado. En palabras simples: Ortiz no lo quiere.
Pero ustedes saben cómo es Aníbal Mosa. Hace lo que se le da la gana, corre por su lado, pasa por arriba del entrenador y trae lo que se le ocurre. No hay que ser muy avispado para darse cuenta que Felicevich y Vibra meten y sacan del camarín de Colo Colo a "piacere". ¿Lateral derecho? Salen Mauricio Isla y Óscar Opazo y entra Matías Fernández. Todo en la misma oficina. Con Damián Pizarro doblaron la apuesta: la foto en el Instagram de Damián Pizarro con Daniel Behar, alias el Melón, mano derecha y hombre todo servicio de Fefe, sólo puede ser interpretada como una "canchereada" propia de la calaña de estos individuos. Ojalá que frente al arco fuera igual pícaro y vivo Damián.
Es que Mosa tiene debilidades como ya dije. La escudería le ayudó a sacarse de encima el bulto de Salomón Rodríguez, le vendió a Vicente Pizarro, Alan Saldivia y a Lucas Cepeda lo están tirando a la chuña. El presidente de Colo Colo le debe muchos favores a Vibra. Claro, no tiene un palco en el estadio para ir achicando la deuda, pero con Damián Pizarro algo se avanza.
¿Fernando Ortiz? Quiere un delantero probado y un arquero titular con urgencia. Y no más curados, fiesteros y falsos lesionados que pudran el camarín.
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