Una selección insulsa y sin alma
El pecado de Nicolás Córdova armar un equipo sin identidad, que no transmite nada y parece una selección de algún país perdido en Europa del Este
Por Juan Cristóbal Guarello · 3 min de lectura
El cuadro pirata quedó a un suspiro de lograr su primer título de Primera División al derrotar 1-0 a Colo Colo. Sin brillar, sin dar espectáculo, sin llenar la vista, el libreto no falla. Los albos, en cambio, al primer golpe quedaron nocaut.

Hoy parece un insulto, y los entrenadores se defienden apenas le insinúan que lo hagan, que un equipo sea pragmático, eficiente y apegado a un libreto. Hay que ser ofensivo, propositivo, someter, desdoblar, rebelarse... Pues bien, Coquimbo no hace nada por amoldarse a paladar en boga. El cuadro del Chino González emplea el mismo libreto sin importarle el rival de turno: Universidad de Chile, Colo Colo o el modesto Limache. Entrega el balón, se cierra bien en el fondo, aguanta el partido y, la que se le da, la toma. Pero no gana por casualidad, esperando meramente el error del rival, sabe utilizar las pelotas detenidas, el contraataque, la velocidad por la bandas y el peso de sus tanques (Waterman y Johansen).
A los albos les aplicó el libreto de siempre y ganó. El primer tiempo fue todo de Colo Colo, con posesión del 77%, dominio territorial, tres o cuatro llegadas de peligro, una par de atajadas del Mono Sánchez. Coquimbo parecía jugar mal y Colo Colo parecía hacerlo bien. Con mirada más allá del límite de este partido, había que irse con calma a la hora de dar un diagnóstico por más que la cancha te esté diciendo algo que parece muy claro. El dominio de Colo Colo era tan ineficaz como la capacidad de los piratas para aguantar y salirse con la suya. El equipo de Fernando Ortiz dio todo lo que tenía en la primera etapa en el Sánchez Rumoroso y no fue capaz de embocarla. Coquimbo aguantó calmado, con la certeza de que ya meterían la puñalada precisa tal como lo han hecho toda la temporada. No les preocupaba, siquiera, el que no hubieran generado una sola ocasión de gol hasta el momento.
Y basto una jugada con balón parado ¿Cuántas lleva en el campeonato? para sentenciar el partido. Tiro libre en diagonal desde la izquierda de Juan Cornejo, Bruno Cabrera los anticipa a todos en el primer palo y con un leve desvío deja sin opción a Fernando De Paul. A los 53 minutos el partido estaba terminado. Pero terminado en serio. Porque este Colo Colo, tan caro en la planilla y tan pobre en el rendimiento no tuvo un sólo argumento para reaccionar. Ni emocional, ni físico, ni colectivo, ni individual, ni desde la banca. Será la planilla más cara en la historia del fútbol chileno pero la vulgaridad de su juego, a niveles de bostezo o indiferencia, se refleja con con claridad en la tabla. Limache le había dado una mano derrotando a Cobresal el sábado y ganando hoy quedaban a un punto de clasificar a la Sudamericana. El empate, visto y considerando, no era tan malo. Pero las cosas son ineludibles: Colo Colo modelo 2025 tiene muy poco. Después podrán decir cualquier cosa en los posteos de redes sociales. Ahí son máquinas. En la cancha este equipo apaga hasta los volcanes.
Coquimbo, al contrario, como si tuviera un libreto aprendido, sabía exactamente qué hacer: plantarse, cortar los circuitos, hacer tiempo hasta la exasperación y meter alguna contra. Ni ensayándolo sale tan bien. Tal vez esa jugada en el final de Chandía, que culminó con un disparo en el palo, fue el elemento que le faltó al cuadro pirata para cerrar otro partido redondo en su estilo. La campaña es soñada: 24 partidos jugados, 5 empatados y apenas una derrota, contra Colo Colo en la primera rueda. La racha ganadora ni hablar: trece victorias consecutivas. La última vez que no lo hicieron fue el empate sin goles con Palestino el 24 de mayo.
El título está a la mano y también, porqué no, el récord de puntos en un campeonato de 30 fechas, que lo tienen los albos el año pasado con 67 unidades, seguido por Santiago Wanderers del 2001 con 66. Quedan quince puntos por disputar, no se ve imposible.
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