ColumnasRonald Valladares también es víctima
¿Puede la maquinaria del fútbol chileno convertir a un juvenil promisorio en un delincuente? No del todo, pero si ayudar mucho.
Por Juan Cristóbal Guarello · 2 min de lectura
El último dictamen de la CMF contra Sartor AGF fue tan contundente, que el presidente de Universidad de Chile maniobra desesperadamente para salvar su posición. Los controles legales han sido lentos, pero consistentes e implacables.

Del Michael Clark locuaz, desafiante y muy cómodo con su reciente e inesperada popularidad entre un sector de los hinchas azules, que ironizaba con Colo Colo y amenazaba a Milad con no darle su voto el 2026, volvimos al Clark silencioso, esquivo y tirando declaraciones a cuentagotas. Desapareció del mapa.
El fallo de la CMF el martes fue durísimo pero no inesperado, porque es la misma denuncia que se viene escuchando hace un año. La Comisión del Mercado Financiero dictaminó que el presidente de Azul Azul, junto a otros ex directores y ejecutivos de Sartor AGF, incurrió en “infracciones graves y reiteradas” y como la entrega de información falsa al mercado y una “administración manifiestamente negligente”. Por ejemplo que privilegiaron el interés de empresas relacionadas con ellos por sobre el de los fondos administrados. Es decir, tomaban el dinero de los inversores y los ocupaban en sus emprendimientos personales.
Pero la cosa no terminó con exhibir la irregularidad, a Michael Clark lo multaron con 65.000 UF (2.500.0000 millones de pesos) y la inhabilidad por cinco años de de ejercer el cargo de director o ejecutivo principal en entidades reguladas, como bancos, compañías de seguros o administradoras de fondos. Eso incluye la presidencia de Azul Azul, entidad regulada por la Comisión del Mercado Financiero.
Pero esta madeja no se detiene ahí, recordemos la autoventa flash de acciones de Azul Azul que Clark en diciembre pasado, sino que también la investigación de la CMF apunta a dos sospechosos de siempre: Victoriano Cerda y Marcelo Pesce. Ambos aparecen en el escrito de 384 páginas declarando como testigos vinculados a una empresa a la que Sartor le pasó 5.000 millones de pesos y luego los recuperó.
Lo ocurrido el martes estrecha aún más el cerco sobre el presidente de Universidad de Chile y la relación que tienen Cerda y Pesce con la propiedad del club. La misma que ha sido desmentida hasta el cansancio por todos los involucrados. Pues bien, esta vez no basta con negar, hay que demostrar. Y la CMF ha demostrado de forma contundente como opera este trío de dirigentes.
El sector que no pertenece al oficialismo en la U, en franca minoría, está esperando que se llame a una reunión de directorio para definir los pasos a seguir. Algo que, como está visto, no ha ocurrido. La lógica es que Clark renuncie a la presidencia porque los entes reguladores lo acaban de decretar. Pero el joven presidente azul no se rinde y ya se victimizó diciendo en radio Cooperativa: “La verdad es que este fallo no me lo esperaba, no estoy contento con él. Creo que es muy injusto. En el proceso sancionatorio se me hacen dos cargos y presenté varios descargos a esos cargos… al leer en diagonal el fallo, creo que ninguno de mis descargos se toman en cuenta“.
Anunció que va a apelar a la CMF y la justicia ordinaria. No se rinde, pero la posibilidad de huída, por fin, se ve complicada. Ya no quedan muchos piezas de bailes para en esta fiesta. La orquesta se cansó.
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