Una selección insulsa y sin alma
El pecado de Nicolás Córdova armar un equipo sin identidad, que no transmite nada y parece una selección de algún país perdido en Europa del Este
Por Juan Cristóbal Guarello · 3 min de lectura
Se fue uno de los personajes más singulares del periodismo: el reportero gráfico Marco Antonio Muga. Trabajé con él, me reí con él y lo vi realizar milagros inexplicables con la cámara

"Good night the shepherds" decía el Loco Muga cuando entraba a la sección de deportes de el diario La Nación en 1992. Era su forma paradójica y burlona de saludar en el entendido que la frase era "buenas noches los pastores" en inglés. Entonces tenía 32 años, era vital, divertido y manso. Gran fotógrafo.
En 1993 estuvo en el Cali para la semifinal entre Universidad Católica y América de la Copa Libertadores. Apareció con la foto del gol del empate de Lunari en un arco y del penal que atajó Wirth en el último minuto en el otro ¿Cómo lo hiciste? Muga sólo respondió con una "Magia" mientras sonreía . Me fui de La Nación un par de años después y continué encontrándome con Muga en distintas coberturas, siempre había lugar para la talla y la carcajada. Me tenía prohibido que contara la historia de la palangana en San Pablo abajo. Siempre cumplí.
Esta mañana me cuentan que el Loco Muga se fue a las 4:00 AM a los 71 años. La última vez lo vi en Santa Laura comiéndose una empanada bajo la tribuna oficial. Le dije que me debía su anécdota secreta con Marcelo Bielsa. Muga había trabajado como fotógrafo oficial de la Federación de Fútbol de Chile en la época de Harold Mayne-Nicholls y por eso los registros de esa época de la selección chilena son tan buenos.
Ocurre que en el proceso a Sudáfrica 2010 Muga tuvo un incidente bochornoso con Marcelo Bielsa. El 2008 en Toulón me dijo que me lo contaría el día que Bielsa se fuera de Chile. Cuando se fue el 2011 dijo que no estaba preparado, que no era el momento. Pasaron los años y siempre la chuteó el Loco Muga. Finalmente se fue de este mundo y la historia se fue con él. Habrá que esperar el otro mundo para saberla. Arriba nos vemos Muguita.
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