El comienzo de temporada de Universidad de Chile volvió a encender las alarmas. En las dos primeras fechas del Campeonato Nacional 2026, el equipo dirigido por Francisco Meneghini sumó apenas un punto de seis posibles, tras igualar 0–0 con Audax Italiano en el debut y caer 1–2 ante Huachipato en Talcahuano. Un 16,7% de efectividad que instala de inmediato una señal de retroceso.
El dato no es menor: es el peor arranque de la U desde 2019, cuando el ciclo de Frank Kudelka también comenzó con un punto de seis. Desde entonces, el club había logrado, con distintos entrenadores, inicios al menos más competitivos. Incluso en contextos complejos, como el 2021 con Rafael Dudamel, la U había sumado dos empates (33,3%), mientras que en 2020 el mismo Dudamel arrancó con un 50% de rendimiento.
La comparación reciente acentúa el contraste. En 2022, con Santiago Escobar, la U ganó sus dos primeros partidos y alcanzó un inicio perfecto. Lo mismo ocurrió en 2024 y 2025 bajo la conducción de Gustavo Álvarez, con seis puntos de seis y un equipo que, al menos en resultados, marcaba una línea clara de continuidad y eficacia.
El arranque 2026 rompe con esa tendencia. Más allá del puntaje, preocupa el fondo: un equipo sin gol en 180 minutos, superado en intensidad por Huachipato y sin capacidad de imponer condiciones ante Audax. En términos históricos, cada vez que la U comenzó el torneo con un rendimiento tan bajo, la temporada terminó siendo cuesta arriba, sin margen para largos procesos ni excusas tácticas.
Con solo dos fechas disputadas, el campeonato recién empieza. Pero los números son elocuentes y el antecedente pesa: Meneghini arranca su ciclo igualando el peor inicio de la U en los últimos ocho años, un aviso temprano de que el margen de error ya es mínimo.