Mucho se especuló antes del choque de Universidad de Chile y Universidad Católica si Fernando Gago sostendría jugadores que, en el papel, son importantes dentro de la plantilla aunque su rendimiento actual está lejos de convencer. Por ejemplo, Javier Altamirano, uno de los nombres importantes en la campaña 2025 de los azulez camino a las semifinales de la Copa Sudamericana, pero hoy con un rendimiento pobrísimo que demostrado en las últimas fechas.
Qué decir de Lucas Assadi y su irregularidad que, a esta altura, ya es constante en su corta carrera. Tras un explosivo segundo semestre el año pasado, la lesión sufrida ante los Cruzados puso fin a la mejor versión de un talento desaprovechado. Por eso no dejaba de llamar la atención que ambos jugadores aparecieran dentro del posible 11 que el estratega azul pararía en el Nacional.
Aunque la realidad fue otra: Lucas Barrera, Agustín Arce e Ignacio Vásquez saltaron a la cancha para jugar el clásico universitario 202. Una noticia sorpresiva, pero con el andar del juego se justificó rápidamente desde lo táctico. El juvenil argentino fue el responsable de funcionar como eje en un equipo que carece de nombres para esa posición luego del borrón que Gago le hizo a Lucas Romero y la falta de ritmo de Marcelo Díaz. Su rendimiento estuvo a la altura: 4 recuperaciones, 1 asistencia y presencia en el mediocampo para controlar el retraso de Giani y las pasadas de Matías Palavecino.
Agustín Arce tomó entonces la responsabilidad del cuestionado Javier Altamirano mostrando mucho mayor despliegue que lo convirtió en una de las buenas figuras del partido. Su técnica nunca estuvo en discusión y tácticamente comprendió perfecto su rol de interior izquierdo, realizando a la perfección la función de apoyar a Marcelo Morales a descomprimir por la banda cuando Católica intentaba presionar más alto.
Ignacio Vásquez fue otra de las sorpresas en la oncena de la U. No porque no había sumado minutos con el técnico argentino, sino que porque ante Ñublense y Everton había sido Lucas Assadi el encargado de arrancar con la camiseta de titular. Claramente el rendimiento del 10 no conveció a un Gago que se inclinó por el formado en Cobresal. Y no falló. Vásquez encaró durante los primeros 45 minutos a un Daniel González al que superó casi siempre.
Una jugada arriesgada del entrenador azul que terminó dando frutos, tampoco con un rendimiento brillante pero con un mensaje claro: el que no corre no juega. Quizás por eso una pérdida de balón de Altamirano en los minutos finales generó un rechazo generalizado del público que entendió que el ex Estudiantes no entró con la misma intensidad que el resto del equipo. Veremos si los cortados vuelven a ponerse a tono para ser tomados en consideración por un estratega al que no le tembló la mano.