El complejo escenario que atraviesa Azul Azul sumó un nuevo y potente frente. Esta vez fue la propia Universidad de Chile la que golpeó la mesa, luego de concluir una primera revisión del convenio que permite a la concesionaria utilizar el nombre y los símbolos de la institución.
La Casa de Bello inició el análisis del contrato en medio de los antecedentes que han rodeado a Azul Azul y a su presidente, Michael Clark, por el caso Sartor. Según se dio a conocer este viernes, la revisión detectó situaciones que la Universidad considera incompatibles con los principios que deben acompañar la utilización de su identidad.
La prorrectora de la Universidad de Chile, Dorotea López, fue contundente al abordar las conclusiones. “Señalan graves y reiterados incumplimientos por parte de Azul Azul en el convenio de autorización de símbolos distintivos, pues el nombre y los símbolos de Universidad de Chile se han visto afectados por una serie de valores que se alejan de nuestros valores y principios”, sostuvo.
La advertencia fue todavía más lejos. “Resulta inaceptable para la universidad continuar con el uso de símbolos y nombre bajo tales circunstancias, sin las condiciones mínimas que respeten principios y valores. La Universidad de Chile ejercerá todas las acciones que el convenio le confiera y mantendrá la vigilancia de los procesos en curso”, agregó López.
El punto central está en un convenio que tiene cerca de 20 años y que, a juicio de la institución académica, quedó desactualizado frente al funcionamiento actual de las sociedades anónimas deportivas. Por eso, la intención de la Universidad es modificar las condiciones bajo las cuales Azul Azul explota comercialmente el nombre y los símbolos del club.
“Con 20 años de antigüedad este convenio ya no responde a las complejidades de las sociedades anónimas deportivas. La Universidad de Chile solidariza con la indignación de los hinchas. La Universidad de Chile no es Azul Azul y la ciudadanía sabe distinguir entre una institución republicana y otra”, enfatizó la prorrectora.
De acuerdo con lo informado por radio Cooperativa, desde la Casa de Bello visualizan dos caminos. El primero es sentarse con Azul Azul para negociar un nuevo acuerdo, donde la Universidad tenga una participación mucho mayor e incluso pueda contar con herramientas como poder de veto sobre determinadas autoridades de la concesionaria.
La segunda alternativa es bastante más dura. Si Azul Azul no acepta modificar las condiciones, la Universidad podría recurrir al arbitraje contemplado en el propio convenio. En ese escenario, y respaldada por las irregularidades que asegura haber detectado, la Casa de Bello podría avanzar hacia una disputa por la autorización para utilizar el nombre y los símbolos de Universidad de Chile.
Se trata de una amenaza de enorme magnitud para Azul Azul. En medio del caso Sartor y de los cuestionamientos que rodean a su administración, ahora la concesionaria enfrenta directamente a la institución que le entrega la identidad con la que administra al club. Por primera vez, la continuidad del actual convenio y el uso de los símbolos de la U quedan abiertamente puestos en discusión.