Universidad Católica perdió 2-1 en su estreno en Copa Libertadadores ante Boca Juniors en un partido caliente, como es costumbre en lo que va de temporada para los cruzados, en el que el árbitro uruguayo Gustavo Tejera quedó en la palestra. Pero, independiente de los posibles cobros desestimados por el charrúa, la realidad es que la estrategia de intentar simular cada una de las acciones esta vez no funcionó para el equipo de Daniel Garnero.
Lo cierto es durante los primeros 10 minutos del partido Fernando Zampedri estuvo 5 veces en el suelo, ninguna de ella fue considerada falta. El clima se elevó aún más cuando Marcelo Weingandt fue al piso en la banda derecha impactando la pierna izquierda de Justo Giani que automáticamente pidió la tarjeta roja. El juez desestimó y aplicó un recurso que repitió constantemente: juegue juegue. "Tengo una marca clara, pero no quiero decir cosas que me pueden generar problemas", dijo Giani al término del compromiso.
En comparación con el campeonato nacional el promedio de faltas fue el mismo. Universidad Católica recibió 12 infracciones, las mismas que ante Palestino, pero el nivel de reclamos de los locales parecía querer demostrar que el charrúa no estaba teniendo un buen cometido. La trepada de reclamos finalizó al minuto 77' con Zampedri diciéndole con gestos "cóbrame un empujón" a Tejera. El uruguayo lo increpó asteado de los reclamos del capitán.
Una lección que desde el banco de Daniel Garnero no recibió la calma que los jugadores necesitaban en la cancha. Cada vez que la transmisión oficial enfocaba al argentino este hacía ademanes con sus manos para intentar reclamar las posibles faltas de un Boca que jugó con la intensidad de un choque de Copa Libertadores. A los precordilleranos este concepto les quedó gigante.
Cuando el equipo empezó a jugar y a preocuparse de generar chances por las bandas, con Clemente Montes más activo y con Fernando Zuqui con mayor profundidad, el nivel pareció equipararse, pero ya era demasiado tarde. A la larga la venia de un fútbol chileno permisivo con ciertos equipos terminó perjudicando a una Universidad Católica frágil. La buena noticia es que esto apenas comienza, en un torneo que no perdona regalar ningún punto.