Más allá del bajo rendimiento de la Universidad de Chile, la vuelta ante Lanús será recordado por el polémico arbitraje de Alexis Herrera. El venezolano fue protagonista de una serie que terminó muy álgida y con varios conflictos dentro del terreno de juego y, responsable directo, de un triunfo Granate marcado por un error grosero.
A los 6’ del primer tiempo Agustín Cardozo fue con alevosía a golpear a Javier Altamirano con un planchazo directo a la rodilla del volante azul. Estando al lado de la acción el juez prefirió sólo amonestar y desde el VAR tampoco lo llamaron para rectificar una falta clarísima con excesiva fuerza del contención argentino.
En los goles anulados, tanto para el local como para la U, estuvo bien el llamado del VAR. Tanto Marcelino Moreno como Lucas Di Yorio participaron estando en fuera de juego y la consecuencia posterior del gol, obligó a anular ambos tantos. Hasta ahí la noche era discutible, pero lejos de ser escandalosa.
Al minuto 61’ un intento de pase de Charles Aranguiz impactó de lleno en la mano de Toto Salvio estando a metros de Herrera. Siga siga dijo el venezolano en una jugada que terminó en una buena anotación de Rodrigo Castillo. Las múltiples cámaras que muestran la acción son tajantes para ver como el jugador de Lanús mueve el brazo para impedir que la pelota pase. Una omisión que es tan burda como sospechosa y que hace dudar de todo el aparato presente en la Fortaleza Granate.
Una derrota dolorosa, sin jugar bien, pero que vuelve a instalar a los árbitros en el centro del debate. La noche del 30 de octubre fue una pesadilla para la Universidad de Chile que se quedó fuera de la Copa Sudamericana con un cobro escandaloso.