Los graves incidentes ocurridos en el estadio Sausalito siguen generando repercusiones. Ahora fue Sebastián Sichel, alcalde de Ñuñoa, quien pidió directamente que Universidad de Chile no pueda recibir público en el Estadio Nacional para la revancha ante Everton por los octavos de final de la Copa Chile.
El partido de ida fue suspendido cuando Universidad de Chile vencía 1-0 y restaban siete minutos para completar el tiempo reglamentario. El lanzamiento de bengalas, fuegos artificiales y otros elementos desde el sector ocupado por la barra azul obligó al árbitro Piero Maza a detener definitivamente el encuentro.
A la espera de la resolución sobre qué ocurrirá con los minutos pendientes, Sichel puso el foco en el compromiso de vuelta, programado para este domingo en el Estadio Nacional, recinto ubicado precisamente en la comuna que encabeza.
“El partido de Everton-U de Chile en el Estadio Nacional NO se puede jugar con público. Y debe ponerse un punto final a lo que está pasando con el fútbol chileno. Hay dos actores claves: los dueños de los Estadios y los de los Clubes. De ellos depende que esto pare”, señaló el alcalde.
La petición aparece además en medio de una semana nuevamente marcada por hechos de violencia en los estadios. Días antes también se registraron incidentes y enfrentamientos entre hinchas de Colo Colo en las tribunas del Estadio Nacional.
Por ahora, no existe una determinación oficial que establezca que Universidad de Chile deberá disputar la revancha ante Everton sin sus hinchas. La solicitud de Sichel instala presión sobre las autoridades a pocos días de un encuentro que ya quedó condicionado por lo ocurrido en Sausalito.