Universidad Católica protagonizó una de sus grandes noches internacionales al vencer por 2-1 a Cruzeiro en Belo Horizonte, en un partido que tuvo drama, polémica y un desenlace inolvidable para los dirigidos por Daniel Garnero.
El arranque fue prometedor para la UC, que a los 30 minutos se puso en ventaja gracias a un impecable cabezazo de Justo Giani tras un tiro de esquina de Fernando Zuqui. Los cruzados mostraban orden, intensidad y ya habían avisado antes con un cabezazo de Fernando Zampedri que dio en ambos postes.
En el segundo tiempo, el partido cambió. Cruzeiro adelantó sus líneas y comenzó a someter a Católica, que resistía con Vicente Bernedo como figura. La polémica llegó a los 57 minutos, cuando el árbitro colombiano Carlos Betancur cobró un penal muy discutido por una falta de Clemente Montes. Desde los doce pasos, Matheus Pereira marcó el 1-1.
El empate instaló la sensación de injusticia y parecía dejar a la UC sin premio, mientras el equipo local dominaba y generaba ocasiones. Sin embargo, Católica no renunció y aguantó el resultado hasta los minutos finales.
Cuando el reloj marcaba tiempo agregado y todo indicaba que el empate estaba sellado, apareció la épica. En una última jugada, Jimmy Martínez encontró el balón en el área y definió para el 2-1 definitivo, desatando la locura cruzada en el Mineirao.
Un triunfo de oro para Universidad Católica, que no solo suma sus primeros puntos en el Grupo D de la Copa Libertadores, sino que lo hace con carácter, sobreponiéndose a la adversidad y a un cobro arbitral que amenazó con quitarle todo.