Universidad Católica escribió una de las páginas más memorables de su historia internacional. En una noche cargada de presión, con La Bombonera empujando a Boca Juniors en una verdadera final por la clasificación, el equipo de Daniel Garnero respondió con personalidad, orden y una ejecución táctica casi perfecta para sellar un triunfo épico por la Copa Libertadores.
El momento que quedará grabado en la memoria cruzada llegó a los 34 minutos del primer tiempo. Clemente Montes tomó la pelota, enganchó y sacó un derechazo extraordinario que pegó en el palo antes de meterse en el arco de Boca. Un golazo por la calidad del remate, pero sobre todo por el contexto: en La Bombonera, ante un gigante obligado a ganar y con la clasificación a octavos en juego.
El plan de Garnero funcionó a la perfección. Católica armó un bloque defensivo aplicado, solidario y muy concentrado, con Fernando Zuqui y Jhojan Valencia como piezas fundamentales en un mediocampo que controló los tiempos, cortó circuitos y dejó a Boca preso de sus propias urgencias. El Xeneize fue un equipo inconexo, sin claridad y con muy pocas respuestas futbolísticas.
Vicente Bernedo sufrió mucho menos de lo esperado para una noche de este calibre. Boca tuvo aproximaciones, intentó cargar el área y buscó empujar desde el ambiente, pero Católica nunca perdió el orden. La UC defendió con criterio, eligió bien cuándo salir y mostró una madurez competitiva enorme para sostener una ventaja mínima en uno de los escenarios más complejos del continente.
A siete del final una pelota que picó en el área terminó en los pies de Ángel Romero con el paraguayo definiendo cruzado para poner el suspenso. Pero Wilmar Roldán a instancias del VAR anuló la acción por un offside ajustado, sentenciando los ánimos de un cuadro local completamente superado por un infierno deportivo que se vivirá a partir de esta eliminación.
La clasificación cruzada tiene dimensión histórica. No solo por borrar a Boca en su propia casa, sino porque confirma una campaña extraordinaria fuera de Chile. Católica logró tres triunfos como visitante en esta Copa Libertadores, un registro nunca antes visto para un equipo chileno en el torneo, y lo hizo con autoridad, carácter y una convicción absoluta en su libreto.
El derechazo de Clemente Montes se meterá entre los goles más recordados en la historia de Universidad Católica. Por la belleza del remate, por el rival, por el estadio y por lo que significó: una clasificación épica, una noche inolvidable y una gesta que quedará escrita como uno de los grandes episodios del fútbol chileno en la Copa Libertadores.