La Copa Sudamericana quedó marcada por un gravísimo episodio de violencia ocurrido en Uruguay. Luego de la contundente victoria por 3-0 de Tigre sobre Nacional en el Gran Parque Central, una caravana de aproximadamente 15 micros que trasladaba a más de 2.000 hinchas argentinos fue atacada a balazos mientras se dirigía hacia Colonia para regresar a Argentina.
El ataque ocurrió a la altura de la Ruta 1 y Camino Cibils, donde al menos dos individuos que se movilizaban en motocicleta interceptaron la caravana y dispararon en reiteradas ocasiones contra los vehículos. Uno de los buses recibió cerca de diez impactos de bala, mientras que otro también terminó con daños producto de los disparos.
Como consecuencia del ataque, un hincha de Tigre recibió un disparo en uno de sus brazos y debió ser trasladado a un centro asistencial. Afortunadamente, las primeras informaciones indican que se encuentra fuera de peligro, aunque el hecho provocó escenas de pánico entre los pasajeros, que registraron los momentos posteriores con videos y fotografías que rápidamente se viralizaron en redes sociales.
El violento episodio abrió fuertes cuestionamientos al operativo de seguridad dispuesto para la salida del estadio, considerando que miles de simpatizantes visitantes abandonaban Montevideo en una caravana perfectamente identificable. Hasta el momento, las autoridades uruguayas investigan quiénes participaron del ataque y cuál fue la motivación exacta, mientras los responsables lograron escapar tras efectuar los disparos.
El hecho vuelve a instalar el debate sobre la seguridad en las competencias continentales organizadas por la Conmebol, especialmente cuando involucran desplazamientos masivos de hinchas visitantes. Lo ocurrido con Tigre representa uno de los episodios más graves de violencia registrados en la actual edición de la Copa Sudamericana.