Boca Juniors sufrió un duro golpe en sus aspiraciones internacionales. El conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena perdió por 1-0 frente a Vasco da Gama en La Bombonera, por la semifinal de ida de la Copa Sudamericana, en un encuentro donde desperdició una serie de oportunidades para igualar el marcador, pese a jugar los últimos minutos con un futbolista más.
El conjunto brasileño encontró la apertura de la cuenta a los 24 minutos, luego de un deficiente despeje de Lautaro Di Lollo que permitió a Carlos Andrés Gómez enviar un centro al área. Adson apareció para anticiparse a la defensa argentina y conectar un cabezazo cruzado que dejó sin opciones al arquero Álvaro Montero.
Desde entonces, Boca intentó tomar el control del encuentro, aunque evidenció serias dificultades para generar fútbol. La ausencia del lesionado Leandro Paredes resultó determinante en el funcionamiento del mediocampo, donde Williams Alarcón asumió la compleja misión de reemplazar al campeón del mundo, sin conseguir aportar la claridad que necesitaba el equipo.
El chileno tuvo una actuación discreta y terminó siendo reemplazado a los 57 minutos por Sebastián Villa. Tampoco logró marcar diferencias Carlos Palacios, quien pasó prácticamente inadvertido en la conducción ofensiva y abandonó el terreno de juego a los 66 minutos para permitir el ingreso de Miguel Merentiel.
La falta de Paredes quedó especialmente expuesta en la elaboración de las jugadas. Boca careció del pase filtrado, la profundidad y la visión de juego que habitualmente entrega el ex Roma, características que lo han convertido en el futbolista más importante del equipo de Arruabarrena. Sin su principal generador de fútbol, los locales abusaron de los centros y las acciones individuales.
Pese a esas dificultades, Boca tuvo oportunidades para empatar. A los 54 minutos, Lautaro Blanco estrelló un centro cerrado en el poste izquierdo de Léo Jardim, mientras que Santiago Ascacíbar sacudió el travesaño con un potente remate desde fuera del área a los 71 minutos.
El encuentro cambió a los 63 minutos, cuando Carlos Andrés Gómez protagonizó una insólita expulsión. El colombiano recibió una tarjeta amarilla por impedir la ejecución de un tiro libre y, segundos después, protestó y empujó al árbitro chileno Piero Maza, quien inmediatamente le mostró una segunda amonestación y la correspondiente tarjeta roja.
Con un hombre más, Boca adelantó sus líneas y comenzó a encerrar a Vasco da Gama contra su propio arco. El conjunto argentino transformó los últimos minutos en un verdadero asedio, acumulando centros, remates y aproximaciones que exigieron constantemente a una defensa brasileña concentrada en sostener la ventaja.
Una de las ocasiones más claras llegó a los 74 minutos, cuando Lautaro Blanco envió un peligroso centro rasante que atravesó el área chica sin que Miguel Merentiel, Enner Valencia ni Leonel Flores consiguieran conectar el balón. La jugada reflejó la falta de precisión que acompañó al equipo durante buena parte del encuentro.
En el tramo final, Boca prácticamente peloteó el arco defendido por Léo Jardim, aprovechando la superioridad numérica para instalarse permanentemente en territorio brasileño. Sin embargo, la insistencia no tuvo recompensa y Vasco da Gama consiguió resistir los ataques para llevarse una valiosa victoria desde Buenos Aires.
La derrota también significó el final de una extensa racha positiva para Boca Juniors, que acumulaba 17 partidos consecutivos sin perder. Su última caída había sido el pasado 30 de julio, cuando O'Higgins lo derrotó en el encuentro de vuelta de la Copa Sudamericana.
Ahora, el equipo de Arruabarrena deberá buscar la remontada el próximo martes 20 de octubre en Brasil, donde estará obligado a revertir la desventaja para mantener vivo su objetivo de alcanzar la final continental.