n una sesión clave para el futuro del fútbol chileno, el presidente de Cruzados, Juan Tagle, intervino en la comisión del Congreso que analiza las modificaciones a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas. Lo hizo de manera telemática, vía Zoom, en una señal que no pasó desapercibida considerando la relevancia del debate.
“Se han dicho bastante las cosas que pretendo decir”, partió señalando Tagle, quien de inmediato intentó fijar una posición institucional del fútbol profesional: apoyo a mayores estándares de transparencia, pero con fuertes advertencias sobre el contenido específico del proyecto.
El dirigente aseguró que los clubes están disponibles para avanzar en materias como la claridad en la propiedad, la eliminación de representantes en estructuras societarias y una mayor fiscalización. “Apoyamos todo lo que sea necesario para mejorar la transparencia en la propiedad de los clubes (…) y para que los hinchas sepan exactamente la situación financiera y quiénes son sus dueños”, afirmó.
Sin embargo, el foco de su intervención estuvo en los efectos prácticos de la ley. Tagle cuestionó que varias normas, a su juicio, están “bien intencionadas”, pero generan problemas en su aplicación. Como ejemplo, recordó disposiciones iniciales del proyecto —luego modificadas en el Senado— como la participación obligatoria de hinchas en aumentos de capital o en directorios, advirtiendo que bajo esas condiciones “probablemente nosotros como Universidad Católica no habríamos podido acometer un proyecto como el estadio Claro Arena”, una inversión cercana a los 50 millones de dólares.
El presidente de Cruzados insistió en que el principal problema del texto es la incertidumbre que podría generar en la industria. “En los detalles, a veces están los problemas (…) y eso te da una incertidumbre muy grande al fútbol”, sostuvo, apuntando directamente al impacto en futuras inversiones y en el desarrollo de infraestructura.
Uno de los puntos más críticos de su exposición fue la eventual transformación de la ANFP en una sociedad anónima, advirtiendo un vacío legal. “No existe en el derecho chileno la figura de transformar una corporación en una sociedad anónima (…) vamos a tener un nivel de incertidumbre muy grande que no lo puede resolver un reglamento”, señaló, cuestionando la viabilidad jurídica de esa transición.
Además, alertó sobre posibles efectos en la estructura competitiva del fútbol chileno, particularmente en los sistemas de ascensos y descensos. Según explicó, las normas propuestas podrían derivar en conflictos legales permanentes. “Vamos a terminar con una judicialización absoluta de los ascensos y descensos”, advirtió.
Pese al tono crítico, Tagle intentó desmarcarse de una oposición total al proyecto, enfatizando que el planteamiento de los clubes apunta a ajustes específicos. En esa línea, solicitó que ciertos aspectos sean revisados en una comisión mixta. “No estamos en contra del fondo de la ley (…) lo que estamos tratando es que esta industria no incorpore esta enorme incertidumbre”, cerró.
La intervención del dirigente, realizada a distancia en una instancia presencial clave, reflejó no solo las tensiones que rodean la tramitación de la ley, sino también la postura del fútbol profesional frente a un proyecto que, aseguran, puede redefinir las bases de su funcionamiento.