Jorge Uauy ya puso sobre la mesa el proyecto con el que pretende conducir a la ANFP entre 2027 y 2030. El actual presidente de Palestino propone una transformación importante de la estructura del fútbol chileno, con la separación de la Liga y la Federación como uno de los principales objetivos de su eventual administración.
El documento establece que 2027 será el año para “separar, ordenar y profesionalizar”, mientras que entre 2028 y 2030 la tarea será consolidar la nueva estructura, hacerla crecer y generar valor. La propuesta apunta a una Liga moderna y sustentable y a una Federación enfocada principalmente en el desarrollo del fútbol chileno.
Uno de los puntos más desarrollados corresponde precisamente a la reorganización institucional. Uauy propone que el Directorio tenga funciones de estrategia, gobierno y control, mientras un gerente general se encargue de la ejecución. Para los primeros 100 días contempla una auditoría, la evaluación de cargos críticos, la eliminación de duplicidades y la definición de una nueva estructura administrativa.
La separación entre Liga y Federación también tiene plazos. El plan pretende avanzar durante los cuatro trimestres de 2027 desde el diagnóstico y diseño hasta la ejecución, con el objetivo de tener ambas instituciones separadas durante la primera semana de diciembre de ese año.
En materia deportiva, sin embargo, uno de los aspectos que más llama la atención es la diferencia de profundidad entre los distintos temas. Mientras la Selección Chilena tiene un apartado completo y aparece como una prioridad inmediata, el Ascenso prácticamente no cuenta con un desarrollo específico dentro de las 14 páginas del documento.
Urgencia por el nuevo entrenador de Chile
El plan de Uauy es explícito respecto de la Roja. Una de las primeras responsabilidades de la nueva administración será resolver la conducción técnica para el camino hacia el Mundial de 2030.
“Definir a la brevedad al seleccionador y el proyecto técnico de largo plazo”, señala el documento. Para la elección establece criterios como perfil técnico, liderazgo, experiencia internacional, metodología y capacidad de conducción. También plantea un sistema integrado entre la Selección Mayor, las juveniles, la Gerencia y los clubes, además de establecer indicadores deportivos y de proceso que sean revisados periódicamente.
La urgencia también queda reflejada en el cronograma. Durante el primer trimestre de 2027, junto con la auditoría integral, la evaluación del equipo ejecutivo y la llegada de un nuevo gerente general, aparece expresamente el proyecto “Selección 2030”.
“El próximo proceso mundialista comienza el día que asumamos, no cuando comiencen las Clasificatorias”, sostiene el programa de Uauy.
Poco del Ascenso y una definición pendiente para Segunda
Distinta es la situación de las categorías inferiores. Pese a que el proyecto habla de poner a los clubes en el centro de la gestión y contempla medidas generales para reducir costos, generar nuevos negocios y entregar mejores herramientas, no existe un capítulo específico dedicado a las necesidades y problemas del Ascenso.
El documento tampoco entrega una propuesta detallada sobre aspectos como la estructura futura de la categoría, su modelo de financiamiento o la distribución de recursos. En términos generales, Uauy plantea campeonatos con mayor estabilidad y previsibilidad, mejores estándares de canchas, programación, arbitraje, tecnología y experiencia para el público.
Segunda División sí es mencionada, aunque brevemente y con una propuesta que podría abrir un debate relevante. El programa habla de buscar una “solución estructural para la categoría” y plantea dos caminos: su traspaso a la Federación o convertirla en una competencia Sub-23. Es decir, dejar de lado uno de los mayores problemas que tiene arraigado el fútbol chileno.
Junto con ello, propone mecanismos de cesión más simples para que los jóvenes acumulen minutos competitivos y permitir que futbolistas jóvenes que queden libres puedan continuar en Segunda o en el fútbol amateur sin un cobro inicial por derechos de formación, manteniendo eventuales compensaciones futuras de acuerdo con la normativa.
Así, el proyecto de Uauy entrega una ruta bastante genérica de cómo pretende administrar y reorganizar institucionalmente el fútbol chileno, dejando varias definiciones deportivas todavía abiertas. Especialmente en el Ascenso y Segunda División, dos categorías que deberán encontrar su lugar dentro de la nueva estructura de Liga y Federación que propone el candidato.