A solo quince días de las elecciones de la ANFP, Jorge Uauy comienza a enfrentar cuestionamientos por sus propias declaraciones. El actual presidente de Palestino, que competirá contra Jorge Yunge el próximo 19 de noviembre, participó el martes 3 de noviembre en el Go Summit Latam 2026, desarrollado en el Claro Arena, donde antes de realizar su exposición concedió una entrevista a Radio ADN que dejó varias interrogantes entre los clubes. El dirigente abordó la separación entre la ANFP y la Federación de Fútbol de Chile, dejando en evidencia sus reparos a la forma en que se está llevando adelante una reforma impulsada por la FIFA, pero también manifestó su intención de competir por la presidencia de la Federación, abriendo un escenario que podría comprometer la continuidad de su eventual mandato al frente del fútbol profesional.
Uno de los aspectos más llamativos es precisamente su postura frente a la separación institucional. Aunque la FIFA ha exigido acelerar el proceso para establecer una estructura independiente entre la Federación y la liga profesional, Uauy dejó en claro que no comparte la forma en que se pretende concretar esta transformación y que su proyecto original contemplaba un camino diferente. "Tuve que rehacer mi programa y focalizarlo 100% en la liga. Hay mucho por hacer, profesionalizarla. La ANFP tiene que estar al servicio de los clubes", reconoció, antes de profundizar en una declaración que llamó especialmente la atención: "La idea original era conocer, planificar y separar. Ahora va a ser una separación bastante a lo bruto, muy compleja, hay muchas negociaciones que se tienen que hacer. El fútbol profesional tiene que seguir siendo actor importante de la Federación, los equipos son los que forman a los jugadores. Tiene que ir de la mano".
Sus palabras reflejan una diferencia importante con el rumbo que ha establecido la FIFA. Mientras el organismo internacional busca acelerar la independencia institucional, Uauy cuestiona el procedimiento y defiende que el fútbol profesional mantenga un papel relevante dentro de la Federación. Esta posición abre dudas sobre cómo conducirá una reforma de esta magnitud un candidato que manifiesta reparos a su implementación. Además, su expresión "a lo bruto" genera preocupación por las eventuales consecuencias económicas de una separación que implicará distribuir recursos, resolver obligaciones contractuales, establecer nuevas estructuras administrativas y definir cómo se financiarán ambas instituciones. La principal interrogante para los clubes es cuánto podría costarles este proceso y quién asumirá las eventuales cargas adicionales.
Pero el problema no termina ahí. Durante su intervención, Uauy también manifestó su intención de presentarse a la presidencia de la Federación de Fútbol de Chile si resulta elegido presidente de la ANFP. Una decisión que, de concretarse y obligarlo a abandonar su primer cargo, abriría inmediatamente otro conflicto institucional. El artículo 20.1 de los estatutos establece que, ante la renuncia del presidente, se deberá convocar al Consejo para realizar una nueva elección por el período restante. Es decir, el dirigente podría llegar a la ANFP el 19 de noviembre y posteriormente dejar su conducción para trasladarse a la Federación, obligando a los clubes a enfrentar nuevamente un proceso electoral.
El escenario genera especial inquietud porque una nueva elección, proyectada en un plazo de 90 días, instalaría un período de incertidumbre justo cuando la futura liga necesitará estabilidad para comenzar a funcionar. Aunque la renuncia presidencial no supone automáticamente la salida del resto del directorio, sí obligaría a reorganizar la conducción de la ANFP y podría retrasar negociaciones, decisiones administrativas y proyectos estratégicos. La contradicción es evidente: Uauy propone profesionalizar el fútbol chileno y fortalecer la gestión institucional, pero al mismo tiempo contempla un escenario en el que podría abandonar anticipadamente el cargo para el que está solicitando el respaldo de los clubes.
En esa misma entrevista, el candidato planteó una serie de medidas destinadas a modernizar la ANFP, entre ellas la incorporación de una gerencia general y la transformación de la Unidad de Control Financiero. "No es posible que la ANFP no tenga gerente general. Estamos acostumbrados a estar preocupados del día a día y olvidamos la proyección a mediano y largo plazo que debe tener una liga", afirmó. También propuso externalizar los mecanismos de fiscalización económica e incorporar herramientas tecnológicas para mejorar el control financiero. Sin embargo, esas propuestas conviven con interrogantes sobre la estabilidad de su eventual administración y la ejecución de una separación institucional que el propio dirigente considera compleja.
Uauy también descartó la propuesta de Aníbal Mosa de conformar una lista única junto a Jorge Yunge. "Es absolutamente inviable, Mosa quiere cambiar los estatutos y son claros al respecto. La votación se tiene que hacer", manifestó. Su defensa de las normas electorales adquiere relevancia considerando que esos mismos estatutos obligarían a convocar a una nueva elección si posteriormente decide renunciar a la presidencia de la ANFP para asumir la Federación.
Así, cuando restan apenas dos semanas para una elección decisiva, Jorge Uauy deberá aclarar dos asuntos fundamentales ante los clubes. El primero es cómo pretende conducir una separación institucional respecto de la cual ha manifestado reparos, especialmente considerando las exigencias de la FIFA y los posibles costos económicos para las instituciones. El segundo es cómo garantizará la continuidad de la ANFP si su intención es competir posteriormente por la presidencia de la Federación. Dos interrogantes que adquieren especial importancia en un momento en que el fútbol chileno necesita certezas sobre su futura estructura, sus recursos y la estabilidad de sus organismos dirigentes.