El que diga que los partidos de la liga de primera son malos, fomes o carentes de emociones, en mi criterio, está equivocado. Todos los clubes se juegan algo: parte alta, ingreso a copas y la lucha dramática por el descenso prometen hacer del final de temporada un cierre emotivo.
Pero todo eso parece no ser un atractivo para los hinchas, que durante el fin de semana simplemente no acompañaron. En el partido del día viernes entre Deportes Iquique y O’Higgins llegaron cerca de 7.500 espectadores, confirmando que el Tierra de Campeones es una de las pocas excepciones a la realidad nacional. Horario perfecto (20.30 horas) para acompañar y precios desde los $8.000 hicieron que la gente del norte se sume constantemente al estadio.
Aunque los otros compromisos de la jornada son la triste realidad de nuestro balompié. La campaña de Audax Italiano es de las mejores de los últimos años para los de La Florida y eso se confirmó ante La Calera. El día viernes al Bicentenario llegaron sólo 1.628 personas, mostrando una imagen triste en las tribunas. Eso sí la programación no ayuda mucho: 18.00 horas en jornada laboral es una invitación a no ir a la cancha.
Deportes La Serena disputó una final contra Ñublense en La Portada. El mazazo de la eliminación de Copa Chile tenía que quedar en el pasado rápidamente, para no entramparse en la zona de descenso. La necesidad de apoyo desde las tribunas no llegó: 2.255 forofos vieron como Patricio Rubio anotó de penal un empate que volvió a enredar a los Papayeros. Sábado a las 15.00 horas no es para echarle la culpa a la siempre cuestionable mano para programar desde Gerencia de Ligas, así que la responsabilidad va hacia otro lado.
La cita sabatina se cerró en Quillota. Limache hizo de local en el Lucio Fariña con la obligación de ganar para superar a Unión en la tabla. Lo logró jugando bien, sacando buenas diferencias con Cobresal y volver a trepar a zona de salvación, por ahora. Las tribunas se vieron vacías con sólo 1.920 espectadores acompañando al Tomate Mecánico. Ni la goleada a La Serena y la sensación de alegría de toda una ciudad que vive una temporada histórica con la final de la Copa Chile a la vuelta de la esquina hace que la gente se movilice.
Dos partidos de primera división con menos de 2.000 espectadores. Un mal endémico que se viene extendiendo por años y que con la Copa del Mundo Sub 20 hace preguntarse: ¿realmente la gente no quiere ir a los estadios o los clubes/ANFP no les interesa ver las tribunas llenas?