La derrota de Universidad de Chile por 1-0 ante Ñublense en Chillán no solo dejó preocupación por el rendimiento futbolístico, sino que también encendió la molestia en el club por una jugada que marcó el partido: el fuerte planchazo de Jovany Campusano sobre Javier Altamirano que ni siquiera fue revisado en el VAR.
La indignación en Azul Azul escaló rápidamente, al punto de evaluar una queja formal contra el arbitraje y, particularmente, contra el presidente de la Comisión de Árbitros, Roberto Tobar, apuntando a una supuesta disparidad de criterios en distintas fechas del torneo.
Ante ese escenario, Tobar tomó la palabra y, en conversación con el programa Círculo Central, explicó la decisión arbitral que terminó generando la polémica. “Es importante tocar estos temas por las directrices técnicas que tenemos para interpretar jugadas de este tipo”, comenzó señalando.
El exárbitro FIFA profundizó en el análisis y defendió la determinación de no sancionar con tarjeta roja. “Es un movimiento natural con fuerza. Si hacemos un ‘close up’, la acción puede parecer brutal, pero el jugador intenta rechazar y se encuentra con la pierna del rival que aparece por el costado”, explicó.
En esa misma línea, Tobar insistió en el contexto de la jugada como factor clave para la interpretación. Según detalló, se trató de un balón dividido donde el futbolista de Ñublense alcanza a jugar primero el balón antes del contacto con Altamirano, lo que, bajo los criterios actuales, descarta la expulsión.
La explicación, sin embargo, no logró calmar los ánimos en la U, donde consideran que la jugada era “roja de aquí a la China” y reflejo de un problema que, acusan, se arrastra desde la temporada pasada.
Así, el episodio no solo reabre el debate sobre el criterio arbitral en el fútbol chileno, sino que tensiona la relación entre los clubes y la Comisión de Árbitros, en un momento donde las decisiones del VAR vuelven a estar bajo la lupa.