El reportaje emitido este domingo por Teletrece expone con crudeza la transformación de la barra “Los de Abajo” en una estructura funcional al narcotráfico. En el centro de la investigación aparece Víctor “Vitoco” Poblete, ex líder de la hinchada y actualmente en prisión preventiva, formalizado por asociación ilícita para el narcotráfico y tráfico de drogas, como uno de los brazos clave de la organización liderada por Brian “Wayan” Poblete, su hermano.
Según los antecedentes recopilados, la barra dejó de ser solo un espacio de animación para convertirse en una red territorial con alcance nacional. A través de los “piños”, grupos distribuidos en distintas ciudades, la organización logró articular transporte, acopio y distribución de droga, además de reclutar nuevos integrantes bajo la lógica del fútbol.
El punto más sensible del reportaje es el vínculo con el entorno dirigencial de Universidad de Chile. Imágenes muestran una reunión entre Aldo Marín, director de Azul Azul, y “Vitoco”, registrada días antes de la detención del barrista. El propio dirigente reconoció conocerlo y confirmó el encuentro, aunque sin precisar el contenido de la conversación, señalando que "no recuerda lo que hablaron".
La figura de Poblete no era menor dentro de la estructura. Su rol como líder de la barra le permitió a la organización consolidar control territorial y ampliar su red, en coordinación con otros integrantes que cumplían funciones logísticas, financieras y operativas dentro del grupo criminal.
El reportaje también da cuenta de los niveles de penetración de esta red, incluyendo la presencia de armamento de guerra, millonarios cargamentos de droga y operaciones coordinadas incluso desde recintos penitenciarios. La utilización de la barra como plataforma permitió a la organización expandirse y operar con mayor cobertura.
Además, se exponen contactos con jugadores del plantel de Universidad de Chile, en registros que forman parte de la investigación. Si bien no existen imputaciones en su contra, estos antecedentes refuerzan la preocupación por el alcance de la influencia de estas estructuras en el entorno del club.
El caso sigue en desarrollo, con múltiples imputados y nuevas aristas en análisis. Lo que ya queda claro es el nivel de infiltración del crimen organizado: una barra utilizada como red operativa, un líder hoy en prisión y vínculos que alcanzan incluso a la dirigencia del club.