La semifinal entre Lanús y Universidad de Chile por la Copa Sudamericana se juega bajo un ambiente cargado de tensión en Buenos Aires. A pesar de la prohibición vigente para que los seguidores azules ingresen al estadio, la llegada de hinchas chilenos a la capital argentina encendió las alarmas de las autoridades de seguridad, que temen infiltraciones y posibles incidentes en la previa del decisivo duelo.
El antecedente inmediato de los episodios de violencia en Avellaneda, cuando la U enfrentó a Independiente, marcó un precedente que llevó a la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APreViDe) a extender la medida que impide el ingreso de la parcialidad chilena. Sin embargo, reportes e imágenes confirmaron que varios fanáticos azules ya se encuentran en suelo argentino, lo que generó preocupación por un eventual intento de vulnerar los controles.
Desde Lanús y los organismos de seguridad se ha desplegado un operativo especial que incluye custodia permanente a la delegación universitaria, mayor control en los accesos al estadio y un refuerzo en la identificación de hinchas para evitar que se infiltren en sectores neutrales. El objetivo es garantizar que el estadio Néstor Díaz Pérez cuente únicamente con público local.
La tensión se suma a la expectación deportiva: la llave llega abierta tras el empate 2-2 en Santiago, y todo se definirá esta tarde en Buenos Aires. No obstante, el foco de las autoridades está puesto tanto en lo que ocurra dentro de la cancha como en lo que pueda suceder fuera de ella, donde la presencia inesperada de la hinchada azul amenaza con robar protagonismo a lo estrictamente futbolístico.