La demanda presentada por Unión Española contra la ANFP abrió un nuevo frente judicial en el fútbol chileno, pero no alteró lo esencial: el torneo sigue jugándose con normalidad.
La explicación es jurídica. En el sistema civil chileno, la sola interposición de una demanda no suspende automáticamente los efectos deportivos ni administrativos. Para congelar la competencia sería necesaria una medida cautelar específica —conocida como orden de no innovar— que debe ser solicitada expresamente por la parte interesada y concedida por el tribunal. En este caso, eso no ocurrió.
Y fue el propio presidente de Unión Española, Santiago Perdiguero, quien lo transparentó públicamente al explicar que el club optó por no pedir esa cautelar, señalando que el objetivo de la acción judicial es que se revise la legalidad del descenso y “defender el estado de derecho dentro del fútbol”, pero sin intervenir el desarrollo del campeonato.
En términos simples, la dirigencia hispana decidió ir al fondo del asunto —la validez de las bases del torneo y su aplicación— sin bloquear la competencia.
Ese punto marca el escenario actual:
– La tabla se mantiene vigente.
– Los descensos siguen produciendo efecto.
– La programación continúa sin cambios.
Desde la ANFP han sido categóricos en tribunales: no existe ningún mandato judicial que obligue a modificar la competencia, y cualquier alteración solo podría producirse mediante una resolución expresa. De hecho, el organismo ya solicitó suspender el procedimiento mientras se incorpora como terceros a todos los clubes potencialmente afectados, argumentando que el reclamo de Unión Española no es individual, sino que impacta directamente a toda la estructura del fútbol profesional, incluida la composición de Primera División y el reparto de ingresos.
Así, hoy conviven dos planos paralelos: el judicial, que recién comienza su tramitación, y el deportivo, que sigue avanzando bajo las bases vigentes.
La conclusión es directa: Unión Española eligió litigar sin detener la pelota. Y mientras no aparezca una orden de no innovar o una sentencia firme, el Campeonato Nacional continuará desarrollándose con normalidad, aunque el conflicto ya haya escalado a los tribunales.