El primer tiempo de Universidad de Chile y Ñublense arrancó con controversia arbitral. A los 32 minutos del primer tiempo, Jovanny Camousano llegó tarde a una disputa y terminó impactando con un planchazo sobre Javier Altamirano, en una jugada que de inmediato generó reclamos por parte de los jugadores azules.
La acción, que por su intensidad y punto de contacto fue considerada por muchos como merecedora de expulsión, no fue sancionada con tarjeta roja por el árbitro Cristian Galaz, quien optó por dejar seguir el juego sin aplicar la máxima sanción disciplinaria.
Desde la cabina del VAR, encabezada por Piero Maza, tampoco hubo llamado a revisión, lo que terminó por ratificar la decisión inicial del juez central en una jugada que rápidamente se instaló como uno de los focos del partido. El episodio se suma a otra acción previa en la que el árbitro ya había desestimado una infracción de Marcelo Morales sobre Lorenzo Reyes, marcando un criterio que generó cuestionamientos en el desarrollo del encuentro.
La jugada de Camousano vuelve a poner en el centro del debate los criterios arbitrales en el fútbol chileno, especialmente en lo relativo a la interpretación de acciones de juego brusco grave y la utilización del VAR en este tipo de situaciones.