La Universidad de Chile no pateó al arco en los primeros 45 minutos del partido. Ese es el resumen de lo que fue el partido de los dirigidos por Francisco Meneghini en un Estadio Nacional silente, muy a tono del pobrísimo espectáculo que brindaron azules y Palestino en la lucha por meterse en Copa Sudamericana. Para defensa de los árabes en la primera mitad fue ampliamente superior generando al menos tres grandes chances de gol, la más clara en los pies de Martín Araya que estrelló su remate contra el vertical izquierdo. El triunfo, dentro de lo precario de los argumentos, fue justificadísima. Los azules sumaron su primer gran fracaso del año.
Después, literalmente, nada que contar. El medio a perder hizo del compromiso una pichanga aburrida, carente de ideas, de un nivel futbolístico paupérrimo, espejo absoluto de dos cuadros que arrancaron la temporada 2026 a los tumbos: los dos venían de ganar su primer partido recién en la fecha cinco. Para la U parecía que el envión ante Colo Colo en el superclásico depertaría un poco el tono pálido mostrado en este nuevo ciclo, pero no: otra vez Charles Aránguiz como único generador de fútbol, Eduardo Vargas incapaz de generar riesgo en el área rival y Juan Martín Lucero coronando con una lesión un arranque negativo con la camiseta azul.
Capítulo aparte para Tamayo y su nerviosimo que no es tanta culpa de él. El entrenador lo mandó a ser reemplazante de Matías Zaldivia en un choque clave, sin siquiera sumar un minuto en los cinco partidos previos del campeonato nacional. Una decisión que rápidamente generó dudas por las constantes salidas en falso de un venezolano que fue un peligro constante en el fondo.
Paqui nuevamente mostró dudas a la hora de los cambios. En el mejor (dentro de lo malo del partido) momento del equipo, sacó a Marcelo Morales justo cuando el lateral había encontrado el pasillo para generar daño por la izquierda. El entrenador no vio lo mismo y los 60' sacó a ambos carrileros. Mal.
Y ante un equipo tan pobre como la U Palestino siguió un libreto claro. Aprovechar la velocidad de Araya y Benítez más la fortaleza aerea de Nelson Da Silva. Con eso bastó para hacerle daño a la Universidad de Chile que mostró excesiva fragilidad en el fondo. Mereció ser antes, pero a los 84 llegó la ventaja. Error de Calderón en una salida, César Munder aprovechó de habilitar al 9 que venció a Castellón con un testazo furioso.
Con el agua hasta el cuello los locales se acordaron que podían atacar. Así pasaron Salomoni por afuera y vargas intentó ser más protagonista. En la agonía y después de un córner Marcelo Díaz metió un centro calzado a la cabeza de Maxi Guerrero que terminó en el fondo de las redes.
Pero como cuando las cosas vienen torcidas y de manera increíble, la defensa se volvió a dormir y César Munder bailó a Nicolás Fernández y con el jugador completamente botado, encontró un lindo centro para Ian Garguez que decretó el 2-1 final. Dramático, pero merecido.
Un final cinematográfico y una eliminación más que justificada para los azules. Una demostración de que el ciclo de Meneghini arrancó con fecha de vencimineto con un objetivo que se esfuma en marzo: Palestino le cerró las puertas de las competencias internacionales a un cuadro incapaz de reaccionar futbolísticamente.