La mañana de este lunes, CD Palestino publicó el formulario de acreditación de prensa para el partido del viernes por la fecha 3 del Campeonato Nacional en el Municipal de La Cisterna. La sorpresa fue inmediata: el club local resolvió no recibir medios partidarios de Universidad de Chile, una determinación que fue confirmada tras consultas directas al equipo de comunicaciones, encabezado por Matías Morelada, quien remarcó que no se aceptarán medios “visitantes”.
La decisión se adopta en un contexto ya restrictivo. Para el mismo encuentro tampoco se permitirá el ingreso de hinchas de Universidad de Chile, consolidando un escenario en el que el visitante queda marginado tanto en las tribunas como en la cobertura informativa. En la práctica, La Cisterna vuelve a cerrarse por completo a la parcialidad azul.
Desde los medios afectados se cuestiona el carácter arbitrario de la medida y su contradicción con los valores que el propio club dice promover en sus redes, camisetas y mensajes institucionales. Los medios partidarios cumplen un rol informativo específico: cubrir a Universidad de Chile para sus hinchas, sin reemplazar ni competir con la prensa general, y su exclusión limita el acceso a información para una parte relevante del público.
El antecedente inmediato está en lo ocurrido la temporada pasada, cuando incidentes en La Cisterna tensionaron la relación entre la parcialidad local y la prensa ligada a la U, episodio que hoy aparece como telón de fondo de la determinación. Sin embargo, castigar preventivamente a la cobertura no resuelve los problemas de convivencia ni mejora la organización de un espectáculo que, por definición, es público.
Más que una decisión aislada, la exclusión de la prensa partidaria azul aparece como otra consecuencia de un historial de desórdenes que el propio club no ha logrado administrar. La imposibilidad de recibir público visitante y ahora la necesidad de restringir acreditaciones hablan de un recinto y de una organización que no han conseguido generar condiciones básicas de convivencia.
En ese escenario, quienes terminan pagando el costo no son solo los hinchas, sino también los medios que cumplen una labor informativa legítima. Mientras esas falencias no se corrijan, La Cisterna seguirá operando bajo la lógica de la excepción, con medidas que impactan directamente en el normal desarrollo del fútbol profesional.