La futura rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, abordó el complejo escenario que rodea a Azul Azul y la relación que mantiene la casa de estudios con la concesionaria que administra al club. En medio de las dudas sobre la propiedad de la sociedad anónima y la investigación que afecta a sus controladores, la académica reconoció inquietudes al interior de la institución, aunque descartó que exista una intención de romper el vínculo histórico con Universidad de Chile.
Consultada en Radio ADN sobre si la universidad sigue obteniendo beneficios de esta relación, Mizala respondió que sí, aunque advirtió que el debate pasa por definir cómo debe proyectarse ese vínculo hacia el futuro. En ese contexto recordó que la rectoría encabezada por Rosa Devés solicitó un informe en derecho para evaluar la situación actual entre ambas partes y determinar los pasos a seguir una vez que asuma la nueva administración.
Uno de los aspectos donde fue más directa tuvo relación con la falta de transparencia en la propiedad de Azul Azul. "A mí me preocupa la poca claridad que hay respecto de quiénes son los dueños del club en este minuto. Estoy hablando de Azul Azul", afirmó. La futura rectora agregó que los representantes de la universidad en el directorio han manifestado reiteradamente esta preocupación y han exigido mayores antecedentes sobre la estructura de control de la concesionaria.
"Ambos profesores han estado constantemente manifestando la falta de transparencia que hay y exigiendo transparencia", sostuvo Mizala, quien además recordó que la Universidad de Chile también hizo presente esta inquietud durante una reciente asamblea de accionistas, donde solicitó formalmente mayores niveles de información respecto de la propiedad de la sociedad.
La académica también abordó el resguardo de la imagen institucional y los símbolos de la universidad. "Yo creo que hay un riesgo ahí respecto de que se cautelen los valores de la universidad y los símbolos de la universidad", señaló, explicando que precisamente por ese motivo se solicitó el informe jurídico que deberá evaluar la situación contractual vigente entre ambas entidades.
Pese a estos cuestionamientos, Mizala descartó que los problemas de Azul Azul estén afectando la reputación de la Universidad de Chile. "Yo pienso que no. Las personas están diferenciando muy bien lo que está pasando en Azul Azul de lo que pasa en la Universidad de Chile", afirmó, destacando que la institución mantiene altos niveles de valoración pública y confianza ciudadana.
Sin embargo, la declaración más relevante llegó cuando fue consultada sobre la posibilidad de terminar definitivamente el vínculo entre la universidad y el club. Lejos de abrir esa puerta, Mizala aseguró que esa alternativa no está siendo discutida dentro de la institución y que las conversaciones apuntan en otra dirección.
"No he escuchado a nadie hablar de romper, sino que más bien decir cómo tenemos una revisión de ese convenio", sostuvo la futura rectora. En esa línea, explicó que el acuerdo vigente entre la Universidad de Chile y Azul Azul está próximo a cumplir dos décadas y que existe consenso respecto de la necesidad de actualizarlo.
"El convenio es muy antiguo, va a cumplir 20 años. Ese convenio tiene que ser revisado", afirmó Mizala. Además, adelantó que el objetivo de esa revisión es fortalecer la participación de la universidad en las decisiones vinculadas al club y garantizar una mejor protección de sus valores institucionales.
"Lo que se plantea es hacer un nuevo convenio con el club que nos asegure realmente una mayor participación en el directorio, pero también que nos asegure cautelar los valores de la universidad y los emblemas de la universidad", concluyó la próxima rectora de la principal casa de estudios del país.