Ñublense confirmó su buen momento y se quedó con un triunfo clave tras vencer por 1-0 a Universidad Católica, resultado que le permitió adueñarse de la cima del Grupo B en la Copa de la Liga. El único gol del compromiso llegó en el cierre del primer tiempo, cuando Giovanny Ávalos apareció a los 45+1 para capitalizar una de las pocas ocasiones claras del encuentro y marcar la diferencia definitiva.
El partido, más allá del resultado, dejó en evidencia dos realidades completamente opuestas. El equipo local fue ordenado, supo sostener su ventaja y mostró una estructura clara para controlar el desarrollo del juego. En cambio, Universidad Católica volvió a evidenciar problemas profundos en su funcionamiento, algo que ya se ha repetido en sus últimas presentaciones.
Las bajas golpearon fuerte al equipo de Daniel Garnero. La suspensión de Matías Palavecino, sumada a las ausencias por lesión de Fernando Zampedri, Jimmy Martínez y Eugenio Mena, dejaron al descubierto un plantel corto y sin alternativas reales para modificar el rumbo del partido. Católica tuvo la posesión por largos pasajes, pero fue estéril, sin profundidad ni claridad en los metros finales.
Recién en el tramo final logró aproximarse con algo más de peligro, aunque más por empuje que por una idea futbolística definida. A los 86 minutos tuvo la ocasión más clara del partido, cuando Diego Valencia quedó bajo el arco y no logró definir con precisión. Fue la jugada que resumió la tarde cruzada: falta de fineza, de confianza y de soluciones en momentos clave.
En los minutos finales, el recurso fue el balón largo al área, una fórmula desesperada que encontró siempre bien posicionado al arquero Nicola Pérez, quien respondió con seguridad para sostener la ventaja de Ñublense. El equipo chillanejo, sin brillar, fue eficaz y supo administrar el resultado con oficio.
La derrota no solo le significó a Universidad Católica ceder la cima del grupo, sino que además profundiza una tendencia preocupante en su rendimiento. El equipo no logra consolidar una idea de juego, depende demasiado de individualidades y, cuando estas no están, queda expuesto.
Un escenario complejo que se vuelve aún más delicado considerando lo que viene: el debut en Copa Libertadores ante Boca Juniors el próximo 7 de abril. Con este nivel futbolístico, Católica llega golpeada, con más dudas que certezas y con la obligación urgente de encontrar respuestas. Mientras tanto, Ñublense celebra y se instala como líder, aprovechando con autoridad el momento de incertidumbre de uno de sus principales rivales.