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La historia de dirigentes con un mal paso en la U son varios y sin duda lo de Michael Clark será una página imborrable. Comparar la historia de antes con la actual es complejo, lo pasado no siempre fue mejor, pero a veces los sucesos de años atrás tienden a acercarse tanto al actual que resulta imposible no tener que refrescar la memoria.
Sin duda que uno de los hechos más oscuros del fútbol chileno y de Universidad de Chile y que se suma a lo vivido durante esta regencia en el cuadro laico, se dio cuando estuvieron al frente de la U, Rolando Molina y Ambrosio Rodriguez, previo a la llegada de ambos a la antigua Asociación Central de Fútbol en 1984.
Para muchos hinchas aún está en la memoria cuando en 1981 se separó la rama de fútbol (CORFUCH) de la Casa Central de la Universidad de Chile. Un tiempo donde además se vendieron grandes terrenos muy valiosos en la zona más adinerada de Chile, lugar donde actualmente se encuentra el Parque Arauco, los hoteles Marriot, Hyatt más el Parque Araucano. A eso se sumó además un terreno en La Dehesa, el Estadio Recoleta y el recinto El Almendral.
Lo cierto es que nunca se supo exactamente qué pasó con los dineros de aquellas millonarias ventas, lo que sí se supo es que después de éstos hechos tanto Molina como Rodriguez siguieron en la dirigencia azul, pero no elegidos por los socios, sino que impuestos por la dictadura militar y con un control total de la gestión, como el actual.
Hoy Clark difícilmente podrá lucir algo diferente en las vitrinas azules a lo que hicieron algunos de sus antecesores, hay engaños como otrora, promesas incumplidas también, con distorsionados mensajes que terminaron con la salida del técnico Gustavo Álvarez, cuando dijo que no lo haría, culpando a la prensa de inventar situaciones inexistentes, pero principalmente por un comportamiento reñido absolutamente con la ética, con su participación en la empresa financiera SARTOR y con un defraudamiento que terminó pasándole la cuenta. Señaló de manera contumaz que no sería sancionado por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y recibió un castigo de 65 mil UF y fue inhabilitado para ejercer por 5 años en cualquier cargo de empresas. Esa es tal vez es la gran diferencia entre el pasado y presente, mientras los dirigentes de antaño estuvieron en permanente protección y casi blindados para no develar sus actos, hoy no hubo esa protección y ocultamiento de la realidad, más bien todo lo contrario.
El control total terminó por abrumar a Clark, porque su alejamiento de la U, aunque se quiera ocultar con un cansancio y agotamiento de la gestión o del haber “ordenado” la casa, no fue así. El daño a la imagen fue enorme, que ni la promesa trasnochada de un nuevo proyecto de estadio puede hacer olvidar. Un triste paso por la presidencia, de esos y parecían recluidos para siempre, lo dejará en un cuestionado podio, como aquellos tristemente recordados de los años 80’