La crisis futbolística de Universidad de Chile suma un nuevo capítulo. Después de la dolorosa eliminación ante Palestino en Copa Sudamericana, el equipo azul volvió a dejar dudas tras igualar 1-1 frente a Universidad de Concepción por la sexta fecha del torneo nacional. Un resultado que profundiza las interrogantes sobre el trabajo de Francisco Meneghini, cuyo proceso comienza a mostrar claros signos de desgaste.
El primer tiempo fue, derechamente, pobre. La U prácticamente no generó ocasiones claras de gol y volvió a exhibir un funcionamiento colectivo frágil, sin ideas en ofensiva y con demasiadas dudas en el fondo. Nicolás Ramírez volvió a dejar cuestionamientos en la línea de tres que insiste en utilizar el técnico, reflejo de un entrenador que aún no encuentra respuestas futbolísticas.
La peor noticia llegó a los 27 minutos. Charles Aránguiz debió abandonar la cancha por una lesión muscular, sumándose a la larga lista de bajas que arrastra el plantel y que también instala dudas sobre el trabajo físico desarrollado por el cuerpo técnico en estos casi tres meses de gestión. A eso se le suma una ubicación táctica del deté que sobrexige a un jugador que juega con poco respaldo de la banca en los momentos finales de su carrera.
El golpe definitivo del primer tiempo llegó diez minutos más tarde. Universidad de Concepción abrió la cuenta tras aprovechar un equipo mal parado y un nuevo error de Gabriel Castellón, quien nuevamente dejó la sensación de regalar un gol por partido con actuaciones que siguen estando muy por debajo del nivel que exige el arco azul. Jason Fuentealba aprovechó con un picotón que pegó en el palo y Daniel Barrea apenas tuvo que empujar en el rebote.
El segundo tiempo, al menos, trajo una reacción tardía. Meneghini finalmente modificó el esquema: Nicolás Ramírez salió de la cancha e ingresó Marcelo Díaz, movimiento que ordenó rápidamente al equipo. Con línea de cuatro, Fabián Hormazábal encontró espacios que antes no aparecían y, tras una buena combinación con Altamirano, envió un centro preciso para que Eduardo Vargas marcara el empate, su segundo gol de la temporada.
Justamente Vargas mostró su mejor versión cuando actuó como centrodelantero. Sin la exigencia física que Meneghini le había impuesto durante gran parte del torneo —persiguiendo rivales a los 36 años como si aún estuviera en 2011— el atacante encontró espacios y fue el único argumento ofensivo realmente claro del equipo.
Para que la tragedia sea aún mayor Marcelo Díaz actuando como un inexperto fue a golpear a un rival en la cara del árbitro José Cabero. Hubo exageración del hombre del campanil, pero el capitán azul hizo todos los méritos posibles para ver la tarjeta roja. Ahí terminó de cerrar un presente para el olvido en el Estadio Nacional.
Por eso el balance general en indignante para los hinchas universitarios que corearon la salida inmediata de Paqui. Con seis fechas disputadas, Universidad de Chile no ha ganado como local, el funcionamiento colectivo no mejora y las decisiones tácticas del entrenador siguen generando más dudas que certezas.
La tabla termina de explicar el momento azul: la U cerrará la fecha apenas a un punto de la zona de descenso. Un escenario que instala con fuerza la sensación de que el ciclo de Francisco Meneghini se acerca peligrosamente a su final.