Marcelo Díaz volvió a Universidad de Chile para cerrar el círculo. Para ser capitán, referente y uno de los rostros del renacer azul. Sin embargo, a sus 39 años, el último capítulo del volante en el club de sus amores comienza a adquirir un tono completamente distinto. Los aplausos empiezan a mezclarse con cuestionamientos y su peso dentro del camarín estaría lejos de ser el mismo.
Todo explotó después de sus declaraciones sobre Michael Clark. Díaz había asegurado que el entonces presidente de Azul Azul había logrado “ordenar el club”, palabras que generaron fuertes críticas entre los hinchas justo cuando el Caso Sartor golpea de lleno a la concesionaria. El volante posteriormente reconoció que se equivocó, aunque también apuntó directamente al área de comunicaciones.
“Esos videos nunca debieron publicarse”, aseguró el capitán, abriendo un conflicto que dejó de estar exclusivamente relacionado con Clark. Díaz comenzó a revelar situaciones internas y aseguró incluso que había advertido con anticipación sobre el peligro que representaba la continuidad del dirigente.
“Cuando esto empieza a salir el año pasado, yo les dije internamente que Clark tiene que dejar de ser el presidente, por lo que se venía. Iba a ser feo y les dije que vamos a terminar todos manchados”, relató el mediocampista.
Pero el problema parece haber escalado todavía más. Según información publicada por Emisora Bullanguera, las últimas declaraciones del capitán provocaron molestia dentro del Centro Deportivo Azul y existiría incluso un quiebre con parte del plantel, que estaría en contra de Díaz después de sus críticas públicas al funcionamiento interno del club.
Un escenario particularmente delicado para quien durante años representó exactamente lo contrario. Díaz fue campeón con la U, levantó la Copa Sudamericana, regresó como uno de los grandes símbolos de aquella generación y terminó convirtiéndose nuevamente en capitán. Hoy, en cambio, su figura aparece atrapada en medio de una guerra que excede ampliamente lo futbolístico.
El propio volante reconoció cuánto ha afectado la crisis institucional al equipo. “Esto no viene de ahora, viene del año pasado. Después de la Copa Sudamericana tuvimos un bajón y empezaron a salir a la luz las cosas que se conocen hoy. Nosotros no teníamos idea, yo no tenía idea”, afirmó.
Y mientras Universidad de Chile intenta sobrevivir deportivamente a uno de los períodos institucionales más convulsionados de su historia reciente, su capitán también parece perder piso. Primero fueron sus palabras sobre Clark, después la autocrítica, luego los cuestionamientos al área de comunicaciones y ahora aparece una supuesta fractura dentro del propio camarín.
Marcelo Díaz regresó a la U soñando con despedirse como ídolo. El desenlace todavía está por escribirse, pero el escenario cambió radicalmente: quien volvió para convertirse nuevamente en uno de los grandes líderes del club atraviesa hoy un inesperado ocaso, enfrentado a una interna que amenaza con transformar completamente sus últimos meses vestido de azul.