Cuando Alexis Sánchez fichó por el Sevilla FC en este verano europeo recibió una carta del FC Barcelona, firmada por el presidente blaugrana Joan Laporta, deseándole todo el éxito del mundo en su nueva etapa. Una demostración de que el paso del tocopillano por el Camp Nou no pasó en vano, dejando recuerdos imborrables en un paso que terminó marcando la carrera del nacional.
Su fichaje fue histórico: no solo se convirtió en el primer chileno en vestir la camiseta blaugrana, sino que además significó una inversión cercana a los 40 millones de euros, una cifra que podía escalar hasta los 54 millones dependiendo de variables. El “Niño Maravilla” aterrizaba en un equipo que lo ganaba todo, con la misión de aportar frescura y verticalidad a un plantel dominado por el tiki-taka.
La primera temporada dejó luces y sombras. Anotó 15 goles en 41 partidos, pero su adaptación se vio interrumpida por lesiones musculares que le impidieron encontrar continuidad. Aun así, logró celebrar títulos importantes, entre ellos una Copa del Rey. En su segundo año, con Tito Vilanova en el banquillo, su aporte fue más discreto en cifras, con 11 goles en 46 partidos, pero se mantuvo como pieza de recambio en una Liga que el Barça ganó con récord de 100 puntos.
El punto de inflexión llegó con Gerardo Martino en la temporada 2013-14. El técnico argentino le otorgó libertad táctica y confianza plena, y Alexis respondió con su mejor campaña en España: 21 goles y 17 asistencias en 54 encuentros. Fue el cuarto máximo anotador de La Liga con 19 tantos y dejó huellas imborrables, como la vaselina en el Clásico ante Real Madrid y su único hat-trick con la camiseta culé frente al Elche. Ese año, por fin, se sintió protagonista y parte integral de un ataque que compartía con Messi y Neymar.
Sin embargo, el futuro estaba marcado por la llegada de Luis Suárez. La decisión del club de formar un tridente de ensueño con Messi, Neymar y el uruguayo convirtió a Sánchez en pieza prescindible, pese a su gran nivel. En 2014 fue transferido al Arsenal por 44 millones de euros, una salida que él mismo describió como dolorosa pero necesaria, en busca de un rol protagónico que en Barcelona ya no tendría.
El balance de su paso por el Camp Nou habla por sí solo: 141 partidos, 47 goles, 35 asistencias y seis títulos. Pero en lo futbolístico bajo la sombra de la figura de Lionel Messi y un sistema de juego que pareció nunca calzarle del todo a sus fintas, regates y juego directo. Guardiola reconoció que no logró sacar su mejor versión, y esa frase resume una etapa marcada por la paradoja: Alexis fue parte de un Barça campeón, pero siempre dio la sensación de que tenía más por entregar. Aun así, los hinchas culés guardan en la memoria aquellas pinceladas de genialidad que lo convirtieron en un jugador incomprendido dentro de uno de los equipos más grandes de la historia.