Una investigación de CIPER Chile volvió a poner bajo la lupa los vínculos empresariales entre Victoriano Cerda, excontrolador de Huachipato, y el grupo financiero Sartor AGF, el mismo que entre 2021 y 2024 estuvo ligado al control de Azul Azul.
Según la información publicada por CIPER, Cerda y su socio Marcelo Pesce —ambos exdueños de Huachipato— desarrollaron al menos dos proyectos inmobiliarios en Miami utilizando financiamiento proveniente de fondos administrados por Sartor. Los antecedentes provienen de declaraciones prestadas ante la Comisión para el Mercado Financiero, en el marco de la investigación que terminó con duras sanciones contra la administradora.
Uno de los proyectos se emplazó en el sector de Brickell, en Miami, y otro en la zona de Cutler Bay. Para estas iniciativas se constituyeron sociedades en Estados Unidos, entre ellas ORP Partners LLC, donde coexistieron aportes de capital de Cerda y Pesce junto con participación directa de vehículos vinculados a Sartor. De acuerdo con los registros citados por CIPER, los excontroladores de Huachipato aportaron cerca del 20% del capital de uno de los proyectos, mientras que Sartor concentró una participación relevante a través de sociedades de inversión.
El reportaje detalla que el vínculo entre Cerda, Pesce y Sartor no fue marginal ni circunstancial. Las inversiones inmobiliarias se gestaron en el mismo período en que Sartor consolidó su influencia en Azul Azul, tras adquirir el paquete accionario que había pertenecido a Carlos Heller y estructurar su control a través de fondos de inversión privados. Esa coincidencia temporal vuelve a instalar dudas sobre la profundidad de las relaciones entre los distintos negocios del grupo.
Aunque en sus declaraciones los involucrados señalaron que no existió relación directa entre estas inversiones y la gestión del club Universidad de Chile, CIPER subraya que Cerda y Pesce compartieron durante años estructuras societarias con Sartor, mientras este último tenía injerencia en Azul Azul. Un entramado que, en retrospectiva, vuelve a alimentar las suspicacias sobre los cruces entre fútbol profesional, fondos de inversión y negocios inmobiliarios en el extranjero.
La información publicada por CIPER no apunta a hechos deportivos específicos, pero sí deja en evidencia una red de relaciones financieras que operó en paralelo al control de Azul Azul y a la administración de Huachipato, abriendo nuevas interrogantes sobre los límites entre la propiedad de clubes, la gestión de fondos y los intereses empresariales de sus protagonistas.