El Mundial Sub-20 de Chile 2025 arranca con la ausencia de varias figuras que ya son parte de la élite del fútbol mundial. Real Madrid, Barcelona y otros gigantes europeos cerraron la puerta a sus promesas, mientras que talentos como Lamine Yamal y Désiré Doué ya juegan en niveles donde la categoría juvenil queda chica. El resultado: un torneo con menos brillo mediático, pero con espacio para nuevas sorpresas.
Clubes que mandan más que las Federaciones
El caso de Endrick (Brasil) refleja una tendencia clara: el Real Madrid no libera a sus joyas para torneos juveniles. La misma política afectó a Franco Mastantuono (Argentina), atado al plan de los merengues. El Barcelona hizo lo propio con Pau Cubarsí, priorizando su rol en la defensa del primer equipo antes que cederlo a España Sub-20.
Sin debate posible. Si de Xabi Alonso y el Real Madrid depende, Franco Mastantuono se queda en el club y no va al Mundial Sub 20. pic.twitter.com/bIYsbJsdEQ
— MARCA (@marca) September 12, 2025
Jóvenes ya consolidados en la élite
Lamine Yamal, con 16 años, es titular en el Barça y en la selección absoluta española. Para él, el Sub-20 dejó de ser una vitrina. Lo mismo ocurre con Désiré Doué, consolidado en la Ligue 1 y con pasos en la selección francesa, que ya superó la necesidad de competir en esta categoría.
El desafío para la FIFA
La negativa de los clubes europeos expone un problema estructural: los torneos juveniles pierden atractivo cuando sus figuras ya no participan. Si no se regula el calendario, la relevancia del Sub-20 quedará reducida a descubrir talentos emergentes más que exhibir futuras estrellas.
Oportunidades para los tapados
La ausencia de estrellas abre la puerta a nombres menos conocidos, como Agustín Ruberto (River Plate) o varias promesas de la lista preliminar chilena. El torneo recupera así parte de su esencia: descubrir talentos que aún no tienen exposición global.