Jaime Henríquez es uno de los miles de fanáticos, que hace de la ida al estadio un ritual, una fiesta familiar, en la que puede llegar a invertir más de 100 pesos al mes como local.
Es un crítico de la gestión directiva y comparte las manifestaciones, no así la serie de incidentes organizados por un grupo de menores absolutamente identificables y que tienen a su club caminando por la cornisa permanente de la sanción.
Previo al partido con Audax Italiano fue testigo de lo ocurrido en la famosa Puerta 14, pero antes fue rigurosamente fiscalizado, sin embargo sus descargos van derechamente con un actuar condescendiente de la fuerza policial para con los autores de los incidentes y que de manera inexplicable ingresan con todos los kilos de pirotécnia, que además por poco casi cobra a un desprevenido hincha en la misma tribuna en el partido ante Limache.
Siente también que el freno para que la familia asista a Ñuñoa pasa también por un mejor trato de la propia fuerza policial con aquellos que de verdad van a ver el partido, pero por ahora no ve un receta, ni menos una propuesta para que estos hechos de violencia terminen al menos en las próximas semanas
Si bien el clásico del fin de semana se jugará sin público azul en el Monumental muchos creen que las manifestaciones continuarán, a eso se puede sumar otro castigo por parte de la ANFP pos informe arbitral ante los limachinos, el que podría afectar, una vez más al hincha en el encuentro del 9 de marzo ante la U de Conce.