El fútbol poco sabe de justicias. Ningún forofo azul puede estar satisfecho con el rendimiento mostrado en el vacío Sánchez Rumuroso, pero eso poco importa. La Universidad de Chile derrotó por 2-1 a Alianza Lima y se metió en una semifinal continental 13 años después de la Libertadores 2012.
Nuevamente carente de ideas, con pocas chances de gol, pero con la contundencia que no mostró en partidos anteriores. Apenas a los cinco minutos del primer tiempo un pase largo de Matías Sepúlveda encontró un control orientado del encendido Lucas Assadi. La joya azul anotó la apertura de un partido en el que los azules no tuvieron mayores chances de gol, pero en el que tampoco sufrieron.
Ya en la segunda mitad el trámite fue el mismo: control de pelota de la visita, pero sin hacer daño. A los 51' Javier Altamirano encontró el espacio perfecto para sacar un zurdazo memorable que se colo en el arco de Martín Viscarra. 2-0 y parecía historia sentenciada. Tras eso, los peores momentos del equipo de Gustavo Álvarez. Los cambios entraron en una dinámica diferente, desconectados y así fue como un error infantil de Nicolás Ramírez terminó en el tanto de Erick Castillo.
Los últimos minutos fueron sufrimiento puro. Errores defensivos ante el cada vez más incesante ataque de Alianza Lima, que para esa altura ya había metido toda la carne a la parrilla. Paolo Guerrero casi aprovecha una salida en falso, otra vez, de Gabriel Castellón. Leandro Fernández y Lucas Di Yorio de manera increíble se perdieron la chance de aumentar el marcador que finalizó 2-1. Al final festejo de la Universidad de Chile que sigue en carrera y que vuelve a demostrar que en copas internaciones, el club chileno con mejor rendimiento en el siglo 21.