La derrota en el clásico universitario volvió a demostrar que la segunda mitad del año para los azules, al menos en el plano local, es lamentable. La competencia internacional y falta de rotación en un plantel corto, con demasiadas diferencias entre titulares y suplentes, hizo que Gustavo Álvarez perdiera claridad a la hora de parar sus equipos en más de una ocasión y la del Claro Arena no fue la excepción.
En los 9 partidos que disputó en esta segunda rueda sumó 3 victorias, 2 empates y 4 derrotas, con un rendimiento peor que, por ejemplo, Colo Colo que en ese mismo tramo sumó dos puntos más. Lo preocupante para los azules es que en la segunda patita del año O'Higgins le recortó 7 puntos, Católica 12 y Coquimbo se le arrancó 19 unidades en su marcha implacable.
El fenómeno se puede explicar por el roce internacional, pero lo cierto es que en 2024 sufrió un bajón muy similar, sin estar participando en torneos internacionales. Empate ante Cobresal, derrota frente Audax, goleada sufrida contra Iquique en el norte y ese empate frente a Everton que lo privó de jugar una definición ante los albos, que se coronaron campeones tras remontar seis puntos en contra en la tabla de posiciones.
La Universidad de Chile está adportas de jugar su partido más importante del año ante Lanús. El choque de semifinales asoma como el gran objetivo para un equipo que quiere conseguir la segunda final continental de su historia y de paso sacudirse de los malos resultados en el ámbito local.