“Mi representado jamás ha adquirido una sola acción de Azul Azul”. Con esa frase, el abogado Bernardo Rosenberg levantó uno de los principales argumentos de la defensa de Michael Clark durante la extensa audiencia de formalización por el Caso Sartor. La estrategia apunta a separar a Clark de las operaciones que la Fiscalía atribuye al núcleo de Sartor. Rosenberg sostuvo que su representado no era socio de las sociedades del grupo, no tenía poderes de administración y tampoco habría participado directamente en las operaciones financieras que terminaron bajo la lupa del Ministerio Público.
Uno de los puntos centrales estuvo en la operación del 13 de diciembre de 2024, cuando Inversiones Antumalal adquirió el 90% de las cuotas del FIP Tactical Sport, fondo que posee el 63,07% de las acciones serie B de Azul Azul. “Cuota no es lo mismo que acción. Patrimonio de afectación no es lo mismo que una sociedad anónima”, argumentó Rosenberg, quien aseguró que las acciones de la concesionaria universitaria nunca cambiaron de propietario y continuaron inscritas a nombre de Tactical Sport.
La defensa también buscó derribar la imagen de Clark como una figura con poder sobre las operaciones de Sartor. “No confeccionó los estados financieros, no suscribió pagarés, no cursó transferencias, no firmó los contratos de financiamiento, no administró el FIP ni diseñó los reglamentos”, enumeró el abogado. Rosenberg fue todavía más allá al abordar el supuesto beneficio económico que Clark habría obtenido. Según planteó, el ex timonel azul “no participó en las utilidades de Sartor, no era socio” y tampoco aparece recibiendo flujos provenientes de los fondos administrados por el grupo.
Incluso destacó un antecedente relacionado directamente con Azul Azul. “Fue el único director que renunció a su dieta. El único”, aseguró ante el tribunal, cuestionando que la Fiscalía pueda sostener que su actuación estuvo motivada por un beneficio patrimonial.
Otro de los delitos cuestionados por la defensa fue el lavado de activos. Rosenberg aseguró que Clark desconocía el supuesto origen ilícito de los recursos utilizados para financiar Tactical Sport y atribuyó la estructuración financiera de esas operaciones directamente a Sartor.
“La estructuración financiera fue exclusiva de Sartor. Fue una decisión exclusiva de ellos”, citó la defensa respecto de la declaración entregada por el propio Clark durante la investigación. Rosenberg también utilizó la colaboración de su representado como argumento. Recordó que Clark fue allanado durante la investigación y que, pese a ello, decidió declarar ante la Fiscalía en reiteradas oportunidades.
“¿Qué es lo que debería haber hecho cualquier imputado generalmente? Guardar silencio. ¿Y qué hizo? Declaró en extensas jornadas, más de cuatro oportunidades, más de 130 páginas”, remarcó. La tesis final de la defensa es que la Fiscalía estaría atribuyendo responsabilidad penal a Clark principalmente por los cargos que ocupó y por su cercanía con quienes administraban Sartor, pero sin acreditar que tuviera dominio sobre las operaciones investigadas.
“Mi representado no decidió la consumación, no podía impedirla, no controló a los ejecutores ni realizó un aporte indispensable”, concluyó Rosenberg, en una ofensiva destinada a desacoplar definitivamente a Clark del núcleo de Sartor y, principalmente, a evitar que se imponga en su contra la prisión preventiva solicitada por el Ministerio Público.